Con la presencia de la Secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Leire Pajín; la Presidenta de la Fundación Carolina, Rosa Conde y el Presidente del Centro de Investigaciones Sociológica (CIS), Fernando Vallespín, Se ha presentado el II Barómetro sobre América Latina y la cooperación al desarrollo en la opinión pública.
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De este estudio de relevante interés para el tanteo de la actitud de los españoles ante las necesidades de la población necesitada de otros países, se desprenden las siguientes conclusiones:

El 68% de la ciudadanía española está a favor de la aportación del 0’7% del Producto Interior Bruto (PIB) a la lucha contra la pobreza mundial: hambre, pobreza, derechos humanos y educación, por éste orden (en la actualidad se destina el 0’4%, dato que en general se desconoce)
Comparando estos resultados con el barómetro de 2005, se ha notado un incremento en la predisposición a que las Administraciones Pública y Local contribuyan con sus recursos a este fin. Por otra parte, 2 de cada 3 ciudadanos apoyan la condonación de la deuda externa de los países más pobres.

En otro orden de cosas. Se tiene bastante claro que la razón de la inmigración es España se debe a la falta de desarrollo y el hambre en los países de origen, con escasez de opiniones relacionadas con motivos políticos. La actitud de quienes utilizan sus servicios se inclina hacia la contratación legal y la mejora del ??modus vivendi? en nuestro país de quienes consideran desfavorecidos.

Una opinión personal es que esta forma de ver las cosas se da, casi exclusivamente, entre parejas e individuos relativamente jóvenes de la clase media. La población en general lo utiliza como mano barata.
Se quedó en el tintero por falta de tiempo la consulta sobre las posturas xenófobas, de todos conocidas, bastante frecuentes todavía. Aunque Pajín aludió a la necesidad de una mayor información (no solo desde los estamentos oficiales, sino también desde los medios) nos parece que este asunto es lo suficientemente grave como para dedicarle una tremenda atención especialmente a través de las vías educativas. Porque la inmigración en nuestro país no solo está proporcionando una solución económica a nuestro futuro, es también un ejemplo de coraje; resistencia; de dignidad personal al dejar de lado todo orgullo aceptando trabajos por debajo de su capacitación académica, frecuentemente.
Los problemas de inseguridad, cuyo aumento es obligado reconocer, no pueden depender ni de los ciudadanos españoles ni de los inmigrantes (víctimas en ambos casos de elementos sin escrúpulos de todos los orígenes, incluido el nuestro) Para eso están las leyes a las que, de una vez por todas, se les tiene que dar un lavado a fondo, para este y otros problemas de nuestro país.

A nuestra pregunta de si los organismos oficiales se abastecían de productos del mercado justo ( café, por ejemplo) la Secretaria de Estado respondió que ésta era la primera medida que Zapatero había tomado para La Moncloa a su llegada, estando en proyecto su aplicación al resto del colectivo de las instituciones gubernamentales.