Siempre he tenido la fantasía de  que me gustaría ser árabe, hebrea, cristiana, budista, y además de cualquier creencia que obligara por decreto ley al asueto laboral un día a la semana. No solo para ser universal, también para juntarlas todas y no dar ni golpe nunca. De todas formas creo que para cualquier mujer que tenga que compaginar vida de trabajo  fuera y dentro de casa (que ya sabemos las mujeres, y digo bien LAS MUJERES, de que estoy hablando porque solo con lo de dentro es para echar de comer aparte) nos existe religión que nos salve de la extenuación los siete días de la semana. Por esta razón, y para no faltar a la costumbre, me tocó  ir a comprar la  mañana del sábado, en vez de estar tomándome una caña.
Pero si miras más allá de tu ombligo, la vida te informa constantemente de que lo de las cáscaras de altramuces que tiras es más real que los Borbones.

Caminaba  de vuelta a casa con la compra para llenar la nevera, y me tropecé de frente con una manifestación de la construcción. A.E.P.I.C.: ¡¡ SEOP Y SILVER EAGE PAGADNOS!!. Más de trescientas familias, a las que en pocos meses se les ha venido el mundo encima, gritaban: â??¡¡NOSOTROS TAMBIEN COMEMOS, Y AHORA NO PODEMOS!!â?.

Quise adoptar, de alguna manera, una “actitud solidaria” y me  paré “respetuosamente” a la vez que me agachaba a recoger algún panfleto.  Pero en ese momento pensé ¿es solidaridad, simplemente quedarse con cara de â??os comprendo. Perdonad, pero aguantad…”? ¡ Me dí cuenta de lo  sencillo que es  ser solidario  con la comida en la mano… Mientras caminaba noté que las bolsas me pesaban más que nunca, pero de vergüenza…
Hoy tenemos una seria responsabilidad, cada uno como pueda, con quien SIENDO DE LA NACIONALIDAD QUE SEA, en tiempos de vacas gordas ha trabajado de sol a sol cerca de nosotros y ahora quiere seguir haciéndolo.

Esto no es un discurso panfletario y demagogo, sino una realidad como un templo: En estos instantes especialmente, algunos no pasamos hambre y otros sí.

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