Hace unos días ??El País? publicó esta Carta al Director, firmada por una mujer de Barcelona de 37 años y titulada ??Cuando embarazo es igual a despido?. Cuenta que ha sido despedida de una empresa del sector farmacéutico una semana después de que ella notificara que está embarazada de gemelos.

?? (…) ¿Es así como se reconcilia la vida profesional y familiar? A mí me han dejado sin vida profesional, sin importar un comino mi persona ni la de mis hijos. ?

A ella la han despedido; con otras no se llega a tanto, pero desde luego es habitual encontrarse con testimonios de conocidas o amigas que te relatan cómo al ser madres se han visto condenadas al ostracismo laboral en sus empresas.

Otra ??píldora?, en ??El País?, 05/05/2007, en la que se cuenta que en menos de seis meses se han suicidado tres trabajadores de la misma empresa, en Francia. Uno de los tres suicidios ha sido catalogado como accidente laboral, ya que se considera a Renault responsable de la muerte por no haber atendido los problemas del suicida.

” (?) El abogado ha explicado que Antonio B. “atravesaba una fase crítica desde después del verano, pues decía que su trabajo y la continuidad del mismo estaban siendo regularmente cuestionados por un miembro de su jerarquía“. El presidente de la empresa, Carlos Ghosn, admitió el pasado miércoles que “los ingenieros del grupo viven tensiones objetivamente muy fuertes“. (?) El presidente de la empresa puso en marcha, hace poco más de un año, el llamado plan Objectif 2009 que, entre otras cosas, reclama de los ingenieros que sean capaces de casi triplicar el número de novedades que la marca es capaz de poner en el mercado en el plazo de tres años. (?) Uno de los tres suicidas (?) veía degradarse su situación dentro de la empresa y estimaba que era sometido a un acoso terrible, con muchas más horas de trabajo efectivo que las previstas en el contrato. ”

El acoso, la discriminación, o el mobbing (=estigmatización institucional del trabajador, hostigamiento psicológico en el trabajo) son fenómenos laborales que se registran con una frecuencia cada vez mayor en las empresas. Sin embargo, no hay aún una concienciación real para luchar contra estas nuevas enfermedades laborales o contra estas nuevas prácticas de abuso. Es más, la mayor parte de l@s trabajador@s que sufren algún tipo de discriminación o acoso padecen además otra estigmatización más: la de ser víctimas de ese acoso. Es muy difícil que un trabajador confiese en público que es víctima de un abuso laboral, ya que eso es considerado aún como un signo de debilidad.

Las empresas deberían poner en marcha medidas efectivas para luchar contra estas nuevas enfermedades laborales y la sociedad, la prensa, los políticos, deberían asumir que la depresión, el estrés o el burnout (consecuencias en muchos casos del acoso o de la discriminación) no son tabú. Empecemos por no esconderlos y generemos debates públicos sobre ellos.

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