BLOG

Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

El artículo de Thomas Catan en The Economist, está teniendo una gran repercusión en España. The Economist ha conseguido instaurar el concepto de fiesta finiquitada para hablar de nuestro país, después de varios textos en esa línea. Los textos culpan al gobierno de haberse centrado más en guerras culturales con la derecha que en tomar precauciones financieras, algo que en realidad no es del todo cierto:

??En el año 2009, España experimentará las desventajas de ser miembro de la zona euro conforme su economía se vaya deslizando hacia una espantosa recesión. Al no tener moneda propia, España no podrá devaluar como lo hizo durante la recesión del año 1993. Tampoco podrá rebajar los tipos de interés para ayudar a los que pagan hipotecas y a los empresarios. 

In 2009, however, Spain will experience the down­side of euro membership as its economy slides into a stinging recession. Without its own currency, Spain will not be able to devalue its way out of trouble, as it did during its recession in 1993. Nor will it be able to cut interest rates to aid its debt-laden households and businesses

??Zapatero despilfarró gran parte de su primer mandato librando guerras culturales con la derecha del país en lugar de haber arreglado los problemas subyacentes de España. […] Zapatero ha sido lento en reaccionar […]  Zapatero es un político hábil y sus opositores lo infravaloran en momentos de peligro. Pero necesitará algo más que su famosa y risueña disposición para dirigir su país en los difíciles tiempos del año 2009?.

Mr Zapatero largely squandered his first term in office fighting culture wars with the country??s right when he should have been fixing Spain??s underlying problems.  […] But Mr Zapatero has been slow to react  […] Mr Zapatero is a shrewd politician and his opponents underestimate him at their peril. But he will need more than his famously sunny disposition to steer his country through tough times in 2009.

[sigue leyendo aquí el resto del artículo de The Economist]