El semanario británico sostiene en un artículo que a pesar de las penurias que está imponiendo la crisis, esta está contribuyendo a hacer mejores a las empresas en España. Destacan que se ha aceptado globalmente la necesidad de reinventarse y cambiar, además de apostar por exportar e innovar. Y asegura: “Hay signos de que esta reinvención puede estar funcionando” y hará más fuertes a las empresas.

El artículo de The Economist

The Economist destaca casos concretos de Galletas Gullón, Alibérico o Katapult que pese a la crisis están creciendo gracias a su expansión internacional: “El hambre agudiza el ingenio. La diferencia entre España e Italia o Francia, donde la situación económica es menos funesta, es que los españoles han aceptado la necesidad de cambiar en esencia. Incluso las empresas pequeñas saben que necesitan exportar e innovar, señala Jordi Sevilla, profesor del IE Business School en Madrid y ministro del anterior gobierno.”

El artículo añade: “Nadie podría decir que España es en estos días un lugar alegre. El FMI espera que la economía siga hundiéndose este año un 1,6%. El índice de paro en Marzo sobrepasaba el 27%.  Con el estallido de la burbuja inmobiliaria, España ha tenido que reinventarse a sí misma orientándose hacia la exportación y hacia una economía de alto valor añadido. Hay signos de que esta reinvención puede estar funcionando.”

Y aseguran: “Este fondo de incertidumbre no ha impedido a compañías como Galletas Gullón, Alibérico y Katpult tener éxito gracias a sus estrategias. Gullón seguirá invirtiendo en producción doméstica y en ventas al extranjero, mientras que Alibérico está apostando por las Américas y Australasia. Katapult, mientras tanto, está empezando a atraer a compradores en potencia. Nadie pidió tener la peor recesión imaginable, pero compañías como estas van a emerger mucho más fuertes justamente por esto.”

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The Economist es un semanario británico que se publica desde 1843 y considerado un referente en el  análisis de las relaciones internacionales y la economía. Su opinión influye en la imagen exterior de los países, en los inversores internacionales y marca la agenda de otros medios de comunicación. Pertenece  en un 50% al grupo Pearson -que también edita el Financial Times- mientras que el resto está en manos de accionistas independientes -incluyendo a miembros del staff- y la familia Rothschild. Su linea editorial es neoliberal tanto a nivel económico -a favor del libre mercado, la globalización y la libre inmigración- como en temas sociales -han apoyado el matrimonio gay, la legalización de las drogas o el control de armas-. Y politicamente han respaldado tanto a candidatos conservadores como de izquierdas. Sus artículos no van firmados. Su circulación en 2012 ha sido de 1.574.803 ejemplares.