Los miles de millones de terminales que circulan por el mundo tienen una vida limitada. Muchos se reciclan -al menos determinadas partes- pero otros terminan su vida en vertederos o en plantas de reciclaje como la de Recellular. Alli acaban muchos de los teléfonos desechados del planeta. Ellos se encargan de determinar cuales pueden ser reutilizados completos o qué piezas tienen aun valor. Pero también acumulan muchos que ya no sirven para nada.

La factoría de Recelullar

La revista Tecnology Review ha realizado un interesante ensayo fotográfico sobre esta especie de cementerio a donde van los móviles una vez acabada su vida útil.

En la red también puede conocerse más de la planta de Recelullar en este video corporativo.

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