La decisión del Juez de la Audiencia Nacional de pedir información para elaborar un censo de los desaparecidos desde el alzamiento hasta el final de la dictadura está siendo noticia en España y fuera de ella. Es la primera vez que una institución oficial trata en nuestro país el tema de los desaparecidos y ejecutados de la Guerra Civil y el Franquismo, cuando precisamente la Audiencia Nacional se ha distinguido por perseguir crímenes y violaciones de derechos humanos fuera de nuestras fronteras.

La fosa común de Izagre (León)
(Foto tomada el 2 de septiembre en la fosa de Izagre (Leon))

Carolina Espinosa, corresponsal en España de Radio Cooperativa de Chile valora en radiocable.com la noticia de forma muy positiva. Asegura que hasta ahora consideraba inexplicable que la búsqueda de desaparecidos no fuera un tema presente en las agendas tras la dictadura. Explica que en Chile el proceso empezó también con un informe, el Rettig de verdad y reconciliación, que recopiló testimonios y fue como un muestrario de casos de tortura y desapariciones.

Carolina Espinosa también cuenta que precisamente una exhumación de cadáveres en Pisagua en 1991 fue uno de los primeros gestos que se hizo en Chile para escenificar el recobro de la democracia.

Restos de fusilados exhumados en una fosa

Emilio Silva, presidente de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica también se declara esperanzado por la noticia y confiado en que Garzón siga adelante con el proceso. En esta entrevista explica que el Juez debe ahora decidir si el caso es competencia de la Audiencia Nacional o no, pero cree que las distintas asociaciones le han enviado tal cantidad de evidencias documentales de que los crímenes fueron ordenados que proseguirá con la instrucción. El censo sería sólo el primer paso, luego tomaría declaración a algunas víctimas y finalmente exhumaría restos.

Silva espera también que la investigación permita elaborar un auténtico censo de víctimas de la Guerra Civil que no sean especulaciones, sino que esté basado en hechos, igual que se hizo en Argentina. Y se muestra esperanzado de que la tarea de exhumar los cadáveres, que durante ocho años han estado haciendo de forma privada su asociación y otros colectivos, pase ahora a hacerse de forma institucional.