España tuvo un representante en el Comité Ejecutivo del BCE hasta mayo de 2012. Lo perdió por no presentar como candidato a un especialista en política monetaria. Ahora esa pérdida de influencia se agrava este mes, porque el sistema de votación rotatoria impuesto en el Banco tras la entrada de Lituania, deja fuera al gobernador español Luis María Linde. El resultado es que ante una semana clave para el futuro del euro y la votación decisiva del BCE del 22 de enero sobre la compra de deuda, España, la cuarta economía de la zona euro, no podrá pronunciarse.

(Foto: Flickr/Jim Woodward)

La pérdida de peso e influencia de España en el BCE se gestó en realidad en 2012. Hasta entonces había tenido tradicionalmente un puesto en el Comité Ejecutivo de la entidad. El último en ocuparlo fue José Manuel González-Páramo, cuyo mandato se inició en 2004 y concluyó en 2012. Para sustituirlo el ministerio de Economía español, dirigido por Luis de Guindos, designó a Antonio Sainz de Vicuña, responsable de los servicios jurídicos del BCE, antes que a Jaime Caruana, ex gobernador del Banco de España.

Las luchas de poder dentro del Banco Central Europeo, la presión de los países del norte, la debilidad de España y el hecho de que Sainz de Vicuña no fuera experto en política monetaria, hicieron que los ministros de Economía de la UE eligieran para el puesto al entonces gobernador del Banco de Luxemburgo, Yves Mersch. España, cuarta economía de la zona euro, se quedó sin una representación en el directorio del BCE que había tenido desde que se creó en 1999.

Esta pérdida de influencia se intensifica ahora con el sistema rotatorio de votación que sigue el Banco Central Europeo desde el pasado 1 de enero. Los representantes de los bancos centrales de cada país miembro, están repartidos en dos grupos dentro del Consejo de Gobierno del BCE que es quien vota las decisiones. Uno lo forman las cinco primeras potencias de la eurozona, Alemania, Francia, Italia, España y Holanda y tiene derecho a cuatro votos. El otro lo componen los demás 14 miembros para 11 votos. Es decir que los miembros de cada país se tienen que ir rotando en las reuniones de cada mes. Y en enero, junio y noviembre de 2015, es el representante español Luis María Linde quien no vota.

Varios economistas españoles de prestigio como Santiago Carbó han alertado de esta situación.