Carolina Espinoza, de Radio Cooperativa de Chile asegura en radiocable.com que la limitación al concepto de jurisdicción universal introducido por el gobierno español es un “retroceso” que acaba con la imagen de España como adalid de la justicia y protagonista de una transición que en su día se vio desde Latinoamérica como modélica. Apunta que es “el último eslabón de una cadena que se veía venir”  con la medidas y leyes que propugna el gobierno del PP y que están causando una gran “conmoción” fuera, especialmente en Chile, donde España fue un referente.

Carolina Espinoza asegura que la decisión de recortar la jurisdicción universal: “No es un sorpresa. Creo que poco a poco se ha ido asfixiando la investigación de crímenes de lesa humanidad y también se ha ido asfixiando la imagen de España como referente. Es un retroceso, pero no una sorpresa, dadas las leyes que está aprobando o proponiendo el gobierno del Partido Popular. Hay una conmoción desde fuera por lo que está viviendo España, especialmente en Chile porque allí España fue un referente incluso para políticas sociales. Pero ahora está en un viaje de vuelta.”

La corresponsal destaca que el caso iniciado por Garzón contra Pinochet fue una “osadía” y el “puntapié inicial” a un proceso que no cayó en vano en la Justicia chilena: “Acabo de estar en Chile y aunque de manera lenta se han conseguido logros y avances para juzgar a responsables de la dictadura. Asi que ahora la limitación a la jurisdicción universal lo vemos como un retroceso doble.”

Carolina Espinoza asegura que desde el punto de vista de la imagen exterior de España: “Era el último bastión que quedaba por desmitificar. La transición española, aunque en su día se vio como modélica y fue imitada, hace tiempo que desde Latinoamérica se dejó de pensar que era modélica. Y ahora esto es como el último eslabón de una cadena que se veía venir.”

Destaca que se ha ido asfixiando la idea de la jurisdicción universal porque: “quizá era políticamente incorrecto y políticamente incómodo para las relaciones económicas que quiere establecer España, por ejemplo con el régimen chino, la imagen de ser el adalid de procesos de justicia que a lo mejor para otros países puede ser incómodo. Creo que ha sido el ultimo eslabón de una cadena pensada y estructurada que quizá no se hizo en cuanto ganó el PP por una cuestión de imagen.”