“Desquiciado”, “al borde del quirófano”, “inmolación” o “necesitado de cambio de rumbo”… Son algunos de los diagnósticos que hacen periodistas y analistas políticos en la red sobre la actual situación del Partido Popular. La dimisión de su líder en el País Vasco, Arantza Quiroga, las críticas de Cristóbal Montoro y Cayetana Alvarez de Toledo y las reacciones subsiguientes son los últimos coletazos que han afectado al partido. Pero muchos creen que sólo son los síntomas de un problema más de fondo.

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