Creada en Madrid en 1830, Flores Valles es hoy la responsable de los fogones y hornos en los que cocina Ferran Adriá o las mesas de laboratorio en las que investigan los mejores científicos del planeta -en la vida real y en el celuloide-. Su facturación alcanza los 25 millones de euros y exporta el 70% de su producción.

Su actual presidente Jose Luis Flores, explica que en sus inicios la empresa era un pequeño y modesto taller de fogones, pero su padre, la quinta generación de descendientes encargados del negocio, lo tranformó. Modernizó la compañía, ampliando la producción a muebles industriales y de laboratorio, apostando por altos estándares de calidad.

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Este pionero trajo a España la idea de hacer los muebles de laboratorio en acero en lugar de madera como se hacía hasta entonces provocando un pequeña revolución. Y 1996 se inició el otro gran hito que ha marcado la consolidación de Flores Valles: la externalización. Su fuerte presencia en el mercado internacional les ha permitido superar la caída de la demanda interna en España por la crisis.

La empresa está hoy presente en 35 países. Ha pasado en una década de exportar el 10% de su producción al 70% y sus mercados principales están en Oriente Medio, Asia y Europa del Este. Y ahora miran hacia el continente americano.