Nacida hace 5 años en San Sebastián, Forvo es la guía de pronunciación de idiomas más grande del mundo. En España es muy poco conocida, pero la revista estadounidense Time la ha incluído en su ranking de 50 mejores web en 2013. En su base de datos están incluídas casi 2 millones de palabras en 299 lenguas y cuenta con 10 millones de visitas al mes. (Foto: Flickr/Santih)

Cada año Time selecciona las mejores nuevas o desconocidas páginas web de la red. Y este año se han fijado en Forvo, de la que explican: “Mediante clips de audio, Forvo te dice cómo se pronuncian las cosas. Depende de lo que envíen sus usuarios, asi que solo es bueno en la medida en que lo es su comunidad, pero eso significa que se pueden encontrar toda clase de palabras. Algunas son las mismas que encontrarías en un diccionarios (como por ejemplo emeritus) pero también hay nombres y sitios relacionados con eventos de actualidad”.

El texto pone como ejemplo: “Si no sabes como pronunciar el nombre de líder ruso, pues vas a mirar Medvedev. Los usuarios pueden votar la buena o mala pronunciación, lo que ayuda a evitar la inexactitud y anomalías del tipo que se encuentran en sitios como Urban Dictionary.”

Felix Vega, un joven emprendedor vasco es uno de los fundadores y actual CEO de Forvo. En Teknautas detalla algunas de las particularidades del proyecto. Por ejemplo que el hecho de que haya más pronunciaciones disponibles (1.827.617) que palabras registradas en el sistema (1.729.441) se debe a que incluyen distintas variantes dentro de un mismo idioma: “No es lo mismo una palabra pronunciada en Nueva York que en Londres” señala.

También explica que cuentan con 400 editores por todo el mundo que les ayudan a verificar las pronunciaciones y con 255.000 usuarios registrados. Vega también revela que una de sus fuentes de financiación es su servicio para desarrolladores. Al mes reciben 21 millones de peticiones para utilizar la API (Application Programming Interface) de Forvo: “Es gente que quiere crear una aplicación para Android o Windows utilizando nuestro sistema. A quien desea utilizarlo sin ánimo de lucro no le cobramos. A los que le sacan partido, sí”.