Cuando el presidente del gobierno llegó al Senado junto a Javier Rojo para la sesión de control no hubo clics, ni flashes. Los reporteros gráficos dejaron sus cámaras en el suelo y se cruzaron de brazos. Fue su forma de protestar por la detención en tan solo dos días de dos de sus compañeros, trasalados a comisaría por hacer su trabajo: fotos.

El lunes el fotógrafo del diario La Razón, Jesús G. Feria tuvo problemas con agentes municipales de Madrid, y el martes, Eduardo Leon, reportero freelance que ha trabajado para medios como Diagonal o Latino, con la policía nacional. La Asociación de Informadores Gráficos de prensa y TV, ANIGP-TV, ha explicado el plante no fue acto de protesta contra Zapatero y el presidente del Senado Javier Rojo, sino de repulsa por los golpes y las detenciones de sus compañeros. Muchos blogs recogen también la historia.

Plante de fotorgrafos a  Zapatero

El primer incidente tuvo lugar el lunes, a las 21:15 horas.  Jesús G. Feria tomaba unas instantáneas en los alrededores del Bernabéu mientras se jugaba el España-Honduras. A esa hora vio cómo unos miembros de la Unidad de Intervención Policial cacheaban a unos jóvenes. Sacó la cámara para hacer su trabajo hasta que se acercó un policía municipal, que le tapó el objetivo y le empujó diciéndole que se fuese de allí.

Feria se identificó como periodista gráfico y pidió al policía su número de placa. Pero éste le golpeó con la porra y le clavó un bolígrafo. Posteriormente, le esposó y le trasladó a los juzgados de Plaza de Castilla, de donde salió diecisiete horas después.

Al día siguiente, el detenido fue Eduardo Leon reportero freelance. Había pasado la mañana captando imágenes de agentes de paisano que arrestaban a extranjeros en el metro de Sol tras requerirles la documentación. Trataba de demostrar la existencia de las redadas policiales a indocumentados y tomó varias fotos, sin problemas, que envió y que pueden verse en la web de Diagonal.

Pero cuando se iba en metro vió en la estación de Lavapiés a un subsahariano esposado y retenido por unos agentes. Sacó su cámara y disparó. Los agentes se acercaron y le pidieron su identificación. Lo hizo, pero según su version le pidieron entonces que  entregase la tarjeta digital de la cámara con las fotos. Se negó y entonces fue obligado a acompañarles a comisiaría. Allí le quitaron la tarjeta y tras una hora le dejaron ir. La versión de la Policía Naciona es que “fue voluntariamente a comisaría y que le pidieron la tarjeta “para preservar la intimidad del detenido”.

La “huelga de cámaras” es el gesto de protesta habitual de los informadores gráficos. Una de las más sonadas y que también afectó a un presidente fue la que sufrió José María Aznar después del fallecimiento de Jose Couso en Irak por los disparos de un tanque de EEUU.  Hasta tres veces plantaron los fotógrafos al político del PP, aunque la protesta que más se vió fue la del Congreso de los Diputados. Eduardo Soto contó en su blog Enfoque diferencial como se gestó y llevó a cabo el plante.