La forma en que el gobierno canadiense lidió con el independentismo de Quebec y sobre todo la Clarity Act aprobada en 2000, que sobre el papel autoriza la posibilidad de secesión, pero en la práctica ha ahogado al separatismo, podrían ayudar a España en su conflicto con Cataluña. Es la tesis que defiende y explica una columna de Konrad Yakabuski en el diario canadiense. Se hace eco de que el PSC ha vuelto a plantear la “vía canadiense” como opción para resolver el conflicto entre Cataluña y España y detalla cómo ha tenido éxito en su país.

The Globe and Mail explica que Stéphane Dion era visto como el “poli malo” y “pit bull” federalista del gobierno canadiense entre 1996 y 2003 pero sorprendió al mundo con la Clarity Act aprobada en 2000 que convirtió a Canadá en la primera gran democracia que se declaraba divisible. Recuerda que muchos lo vieron entonces como un acto de riesgo que podría impulsar el secesionismo de Quebec, pero hoy en cambio se le recuerda como “el golpe de un genio” que provocó el efecto contrario porque estableció que sólo se podría negociar la independencia de la región si una “clara mayoría” votaba sí a una “pregunta clara”. Resalta que esto ha impedido a los soberanistas de Quebec jugar a la ambigüedad tanto con la redacción de la pregunta como con una victoria mínima y de facto ha hecho que consideren demasiado arriesgado pedir un nuevo referéndum.

Y el artículo enfatiza que aunque muchos países con problemas secesionistas han mirado a Canadá y a Dion como referente, España es donde más se les menciona. Y apunta que el PSC acaba de volver a defender que la “vía canadiense” es la mejor manera de afrontar el desafío soberanista catalán. Recuerda que la Constitución Española declara al país indivisible y eso ha permitido al gobierno de Rajoy negar cualquier concesión al respecto “lo que sólo ha servido para reforzar la causa separatista”, señala. Apunta que esta vía tampoco es apreciada en el PSOE nacional, pero recuerda una cita de Dion: “Puede haber circunstancias que hagan que para una democracia negociar una secesión sea la menos dañina de las posibles soluciones.”

The Globe and Mail es un diario canadiense fundado en 1844 y considerado el segundo más importante del país, tras el Toronto Star, aunque supera a éste en circulación nacional. Pertenece a The Globe and Mail Inc, compañía controlada en un 85% por Woolbridge, un holding que también tiene el 55% de Thomson Reuters, y en un 15% por Bell Canadá, la telefónica nacional. Su línea editorial es de centro-derecha y su tirada ronda los 300.000 ejemplares entre semana y los 350.000 el sábado.

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