Una columna en el diario británico firmada por Richard Seymour considera que los asaltos a supermercados liderados por el alcalde de Marinaleda y el SAT recuerdan a protestas como la marcha de la sal de Gandhi. Asegura que a menudo la mayor fuerza de los movimientos populares es su capacidad de trastornar y da cinco ejemplos de desobediencia civil.

Sanchez Gordillo
(Foto: Flickr/Narodnia-volia)

The Guardian asegura: “Cuando el alcalde español Juan Manuel Sánchez Gordillo recientemente lideró a los agricultores en un asalto a supermercados y tiendas locales de alimentos como parte de una campaña contra la austeridad, su inmunidad política como miembro del parlamento le protegía de ser detenido. Ahora pide a otros alcaldes que hagan caso omiso de las demandas del gobierno central para hacer más recortes presupuestarios y que se nieguen a ejecutar desalojos y despidos.”

Y añade: “En esta era de la austeridad, tal flagrante falta de respeto por la ley debe ser alentada. A veces, la mayor fuerza de los movimientos populares es su capacidad para trastornar las cosas. Así que aquí, en beneficio de los `indignados imaginativos´, hay cinco ejemplos de desobediencia civil.”

El texto menciona la Marcha de la Sal de Gandhi en la India, las ocupaciones de tierras del Frente Popular en Extremadura en 1936, los piquetes de “escuadronbes volantes” y las sentadas de obreros en la Gran Depresión en EEUU, la desmantelación de un Mc Donalds en Francia en 1996 por José Bové y su Confederation Paysanne y la campaña británica de 1990 contra el pago de impuestos.

Y concluye: “Los movimientos populares se comprometen con la desobediencia civil cuando se dan cuenta de que la sociedad dependende de su cooperación, dejan de cooperar y perturban activamente su buen funcionamiento. Esto mueve a los políticos a un furor de saliva y espuma. Es la forma en que se avanza hacia el progreso.”

[Leer el artículo completo en The Guardian]

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