Casualidad o no, desde que Ramón Calderón prometió la super prima, el Real Madrid no ha vuelto a perder. Cierto es también que Recre y Bate eran rivales más que asequibles. Veremos lo que sucede ante el Barça. Pero la sombra de la sospecha se cierne sobre el vestuario.

¿Juegan mejor, o al menos rentabilizan más su fútbol, con los 120 mil euros en el horizonte?

Difícil papelón para los jugadores. Si ganan esos cinco-siete partidos, algunos les tacharán de mercenarios. Si los pierden, dirán que nada motiva ya a una plantilla embargada por la desidia.

En menudo lío les ha metido su presidente. Ramón Calderón, con su enésima idea de bombero, sigue dando palos de ciego en su sillón presidencial.

El problema es que esta vez ha metido en su saco a todos los jugadores. Debe ir sobrado Calderón, en vísperas de aflojar la chequera en el mercado de invierno, porque si no, la idea de la super prima, no se entiende. O sí, quizá sea lo normal cuando uno llega y se encuentra las arcas llenas, que el dinero se escurre entre los dedos.

Y mientras, los jugadores siguen corriendo detrás de la zanahoria. Claro que en la fábula, el jinete sólo enseña la zanahoria, nunca la entrega. Y el burro sigue corriendo, mientras tira del carro.