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Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

Algunos peri√≥dicos extranjeros se refieren a la propuesta del gobierno espa√Īol de modificar de forma optativa el orden de los apellidos. Lo llevan los brit√°nicos The Guardian y the Independent y tambi√©n el peri√≥dico italiano La Stampa. Este √ļltimo¬† publica un texto de Irene Tinagli titulado: ‚??Primero, el apellido de la madre‚?Ě y en el que se afirma que se trata de” una reforma de alto valor simb√≥lico, que en cierto sentido sanciona el fin de una sociedad que hasta no hace mucho tiempo era a√ļn fuertemente patriarcal y ‚??macho-c√©ntrica.

‚??Mientras que las mujeres italianas son mortificadas por la en√©sima regurgitaci√≥n sexista, el proceso de emancipaci√≥n de las mujeres espa√Īolas contin√ļa. Ha comenzado en el Parlamento la discusi√≥n de una ley seg√ļn la cual el orden de los apellidos asignados al reci√©n nacido ser√°n atribuidos por orden alfab√©tico, si los padres no se oponen. Una reforma de alto valor simb√≥lico, que en cierto sentido sanciona el fin de una sociedad que hasta no hace mucho tiempo era a√ļn fuertemente patriarcal y ‚??macho-c√©ntrica‚??. La cuesti√≥n de la igualdad de g√©nero en Espa√Īa es una cosa seria, no un bander√≠n agitado s√≥lo cuando se acercan las elecciones. Ha sido una prioridad de la agenda del gobierno de Zapatero desde que lleg√≥ a la jefatura del gobierno en 2004. Y por algo hoy los dos astros nacientes del PSOE son dos mujeres: la ministra de Exteriores, Trinidad Jim√©nez, y la ministra de Defensa, Carme Chac√≥n, indicada por muchos como el nombre m√°s cotizado para suceder a Zapatero‚?Ě.

‚??La nueva ley sobre el final del predominio masculino en la supervivencia del apellido parece s√≥lo una peque√Īa tesela en un proceso de modernizaci√≥n que para las mujeres espa√Īoles ser√° seguramente todav√≠a largo, pero rico en satisfacciones. Las im√°genes que llegan de Italia, de centenares de chicas que se ofrecen como espl√©ndido marco para las performance oratorias de Gadafi, o para las fiestas de los poderosos, convencidas de que √©sa es la √ļnica posibilidad de rescate social que tienen, parecen tan irreales que podr√≠an confundirse con escenas de una antigua pel√≠cula‚?Ě.

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