En Moncloa dicen que, con estos cambios, Zapatero ha querido acentuar que España no es sólo el país del sol, la playa y el ladrillo, sino que puede convertirse en un referente mundial de la bioinvestigación. El acierto es indiscutible:

Bernat Soria, el nuevo Ministro de Sanidad, tiene la Medalla de Oro de Andalucía; el premio de la Junta General del Principado de Asturias y la Sociedad Internacional de Bioética., la Medalla de Oro y Premio de la Real Academia Nacional de Medicina, el Diploma de la Sociedad de Biofísicos Latinoamericanos, el Premio Nacional de Investigación Básica de la Sociedad Española de Diabetes, el de la Fundación Empresa al mejor proyecto de investigación médica y el Premio de la Fundación Salud 2000. Su prestigio internacional es enorme.

Su capacidad de gestión está fuera de toda duda. Hasta hoy era el Director del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa; Presidente de la Sociedad Española de Diabetes y de la Red Europea de Investigadores con Células Madre, desde su creación, en noviembre de 2004.

Por eso no está mal recordar que Soria fue empujado a trabajar fuera de España gracias a la prohibición de Aznar contra sus investigaciones con células madre. La concepción espiritual del Estado y la Sanidad podía frente a la ciencia y la esperanza de vida. Hoy la ciencia ha ganado la batalla contra la superchería política. Bienvenidas sean la razón y la fuerza de la ciencia. Mañana salvarán vidas: las de ellos y las de quienes le condenaron en el pasado.

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