En los últimos 30 años, el número de presas en España ha pasado de 480 a 5.117, según datos de Instituciones Penitenciarias. Suponen el 7,6% del total de encarcelados.  La media europea de encarcelación femenina está en el 5,3%. Eso supone, como detalla 20 Minutos, que pese a ser el 7,6% es un porcentaje pequeño en relación a los hombres, superamos en más de dos puntos la tasa europea. Y comparándonos con Francia, la duplicamos. (Foto: Flickr/Thomashawk)

El año 2007 marcó el máximo histórico de encarcelación femenina, con más de 6.000 mujeres entre rejas. Sin embargo a partir de 2010, cuando una reforma del Código Penal redujo las penas máximas de las sentencias por drogas, este número ha venido descendiendo.

Y es que la droga es el principal motivo que explica el crecimiento de la población reclusa femenina en España. El 50% de las mujeres que está en la cárcel condena por delitos relacionados con el tráfico de estupefacientes a pequeña escala. En los hombres ese porcentaje se reduce al 30%. Y destaca el número de extranjeras pilladas con droga nada más entrar en el país entre las encarceladas. Los siguiente motivos por los que son condenadas mujeres son hurtos, robos y estafas.

En mucho menor medida aparecen los crímenes violentos. En el último informe de criminalidad (2012) constan 285 mujeres condenadas por homicidios frente a 3.677 hombres. Hubo además 135 delitos de lesiones (por 2.405 en hombres) y 21 mujeres condenadas por violencia de género (4.098 hombres). Según Acope (Asociación de colaboradores con las mujeres presas). Los crímenes cometidos por mujeres no suelen tener víctimas ajenas, se circunscriben a la familia y son perpetrados por mujeres que habían sufrido malos tratos o violencia intrafamiliar.

En España hay cuatro cárceles exclusivas para ellas: Brieva (Ávila), Alcalá de Guadaira (Sevilla), Wad-Ras (Barcelona) y Madrid I-Alcalá Meco, esta última cada vez más centrada en las preventivas, a la espera de juicio. El resto están en módulos femeninos incrustados en macrocárceles de hombres.