Una de las críticas más frecuentes a los periodistas hoy en día es de complacencia con los poderosos y no atreverse a hacer preguntas duras y comprometidas en las entrevistas. Pero eso no siempre es así. Hay muchos ejemplos de profesionales a los que no sólo no asustó incomodar a su entrevistado, sino que incluso lo dejaron en evidencia.

Uno de los últimos casos ha sucedido en EEUU, donde Chris Matthews, director de Hardball, ridiculizó a un presentador radiofónico de ultraderecha, Kevin James, que acusaba a Obama de imitar la politica de apaciguamiento que Neville Chamberlain practicó con los nazis… Pero cuando el perodista le pidió que detallara lo qué había hecho aquel primer ministro británico, no fue capaz de decir nada.

 

 

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John McCain también padeció en sus carnes los recursos de un periodista, Tim Russert, que en su programa Meet the press, leyó una declaración sobre la presencia de tropas en el extranjero en la que se decía que el Congreso debía actuar para coordinar una retirada y evitar más muertes de soldados, ya que participar en la construcción de otros estados y mantener el orden es un error. McCain que defiende la permanencia de las tropas en Irak, replicó a este comentario… hasta que Russert le hizo notar que las palabras que ahora criticaba las había pronunciado él mismo en 1994 con respecto a Somalia.

 

 

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En España se encuentran menos ejemplos de estas situaciones, aunque se puede considerar que Vicente Vallés sí puso en serios aprietos al ex portavoz del Gobierno de Aznar, Miguel Angel Rodriguez, en una entrevista sobre su actuación durante la tregua de ETA en 1998, donde éste quedó en evidencia.

 

 

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José María Aznar también pasó apuros en una entrevista en la BBC en 2006 para el programa Hardtalk de Steven Sakur. Sobre el tema del 11M y la perdida de las elecciones el 14M, el periodista le hizo notar la evidencia de que los españoles relacionaron el atentado con la Guerra de Irak y votaron en contra de su gobierno. Aunque el ex presidente español siguió negándolo y hasta dejó caer comentarios sobre la teoría de la conspiración insinuando que los autores no fueron islamistas. Sakur entonces le comenta que parece que sus palabras obedecen a su rechazo a disculparse por haber señalado a ETA como autora de la masacre. Y Aznar vuelve a insistir en que la banda vasca posiblemente participó en el atentado.

 

Otro político que quedó en ridículo en televisión fue el congresista Lynn Westmoreland que defendía que se expusieran los 10 mandamientos en el Senado y el Congreso, porque se trataba de una especie de guía moral que ayudaba a no perder el sentido de la dirección. Sin embargo en una entrevista con el periodista satírico Stephen Colbert fue incapaz de recitar los mandamientos cuando éste se lo preguntó. [VIDEO]

Chris Matthews también dejó en evidencia a Kirk Watson un senador que apoyaba a Barack Obama en los inicios de las primarias demócratas frente a una senadora que respaldaba a Hillary Clinton. Watson se mostró firmemente partidario de Obama, pero cuando el periodista le pidió que citara uno de sus logros legislativos como senador… no fue capaz.

 

 

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Y John McCain no sólo quedó descolocado en Meet the press. Más recientemente y ya como candidato republicano a la Casa Blanca, acudió al programa de Ellen DeGeneres para hablar de los matrimonios gays. Alli McCain defendió su postura de que los homosexuales deben tener los mismos derechos legales que otras parejas, pero no se puede llamar matrimonio a esa unión. La presentadora le explicó que pensaba casarse con su novia, el republicano le deseó toda la felicidad… y DeGeneres le preguntó si entonces la acompañaría al altar. McCain solo pudo contestar “Touché”.

 

 

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3 Replica a este post
  1. Otro caso más sería el que esta misma noche nos ha regalado a la audiencia del especial de la sexta columna, el periodista Fernando Berlín, cuando le intentaba hacer reflexionar a Trinidad Jimenez en cuanto que a política, mientras que ella se quedaba en ridículo al contestar como militante del PSOE, y poner de manifiesto su incapacidad de ver lo que todo el mundo ve… que los políticos, en general, no saben hacer autocrítica.