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Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

“….Ya en épocas remotas -existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible, que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico. Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente -era un hecho objetivo que los hijos de “buena estirpe” superaban a los demás- han sido confirmados más adelante por la ciencia. (…)

…ya nadie pone en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual. No solo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación (…)
El hombre después, en cierta manera nace predestinado para lo que habrá de ser. La desigualdad natural de hombre viene descrita en el código genético.
(…) Por eso, todos los modelos, desde el comunismo radical hasta el socialismo atenuado, que predican la igualdad de riquezas (…) son radicalmente contrarias a la esencia misma del hombre, a su ser peculiar, a su afán de superación y progreso y por ello, aunque se llamen así mismos “modelos progresistas”, constituyen un claro atentado al progreso, porque contrarían y suprimen el natural institnto del hombre a desigualarse, que es el que ha enriquecido el mundo y elevado el nivel de vida de los pueblos, que la imposición de esa igualdad rebajaría a cotas mínimas al privar a los más hábiles, a los más capaces, a los más emprendedores…de esa iniciativa más provechosa para todos que la igualdad en la miseria, que es la única igualdad que hasta la fecha de hoy han logrado imponer….

Mariano Rajoy Brey. Diputado de AP en el Parlamento gallego.
Faro de Vigo. Viernes 4 de marzo de 1983


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  1. Una cosa es admitir que la condición humana contiene partes esenciales “malas” (aunque en menor medida que partes buenas, según, también, los científicos)…Y otra, muy diferente, es hacer con tales asertos cultivos envenenados. Si además se hace para medrar en el status (capilaridad, en sociología), voy a omitir unos cuantos calificativos. En mi estirpe somos así de elegantes.

  2. Creo que no es ya un problema de si las derechas o si las izquierdas. El problema es que el sistema les permite vender nuestro país a modo de saldo para que los ricos sean más ricos y los pobres, más pobres. De nuestro país han hecho un producto y nos debemos revelar a que nos traten como meras maquinas productoras que rinde por seiscientos euros al mes, mientras el sistema, a todo el que pasa por Moncloa y San Jerónimo, les permite vivir sin dar golpe. No a esta democracia bipartidista. Listas abiertas, ya.

  3. Este pensamiento solo refleja la idealización de la” naturaleza”..como modelo supremo indiscutible..
    Pero esa misma naturaleza dio lugar mediante la evolución,al desarrollo de la consciencia humana…que junto con la inteligencia generó la moral y la ética; y percibió como no justas muchas de las manifestaciones instintivas de la naturaleza y de las primitivas formas de convivencia.
    Por tanto son y han sido, las distintas ideologías socialistas ..una manera de compensar esas desigualdades e injusticias de la endiosada “naturaleza” ..como por cierto tambien lo fueron antes las religiones..y el cristianismo..al que este señor Rajoy dice pertenecer.

  4. Es indudable que cada hombre nace distinto y que no somos todos iguales de ahì la importancia de una sociedad que corrija desigualdades y apunte hacia el bien comun, el altruismo y la colaboracion han escrito paginas fundamentales en la evoluciòn humana.

  5. Si los hijos de “Buena Estirpe” de los que habla, són los banqueros que estan arruinando el país y empresarios , constructores especuladores y políticos que también roban lo que pueden, en definitiva, gente que sí que tiene afán de superación, porque cada vez se superan más en el ámbito delictivo, en el engaño y en la falta de escrúpulos, la verdad, prefiero ser de “Mala Estirpe”.

  6. Yo no tengo suficiente (yo diría que ni la mínima) base de conocimientos genéticos para emitir opinión más o menos fundada. Algo he leído. Parece que la transmisión genética constituye una parte importantísima (aproximadamente el 50% o más) de las características intelectivas de la persona. El otro 50%, o menos, es obra adquirida: el medio ambiente, el trabajo, la familia, el estudio, etc.

    Que en este aspecto no somos iguales es una realidad incuestionable. Cada persona es un mundo especial, diferente de cualquier otra, con sus pensamientos, iniciativas, habilidades, capacidad para el trabajo y estudio, etc. y también con sus carencias. Otra cosa es el derecho a la igualdad ante la ley y a la igualdad de oportunidades que, en ello, sí que debe haber igualdad sin distinción de sexo, raza, edad, etc.

    Creo que fue Juan Pablo II en la Encíclica Centésimas Annus quien dijo, poco más o menos, que si al hombre le abstraemos de su capacidad de iniciativa y de que esa iniciativa se pueda transformar en bienes privativos para uso propios, sean inmateriales o materiales, y que esos bienes así adquiridos puedan transmitirse a su descendencia (iniciativa, propiedad y herencia) habríamos convertido al hombre poco menos que en una animal irracional o habríamos ignorado negligentemente las esencias de la antropología.

    Así, tenemos que dos hermanos, hijos de los mismos, nacidos, criados y educados en idénticas condiciones, pueden resultar muy diferentes por cuanto uno puede resultar un Caín y otro un Abel. Uno, por ejemplo, estudia, trabaja, ahorra, forma una familia, progresa, paga sus impuestos y llega ganarse una buena situación profesional, económica y personal; otro, pudiendo comportarse como su hermano, se ha hecho hippy: ni trabaja ni paga impuestos y vive de una subvención de “papa Estado – benefactor”. ¿De qué igualdad estamos hablando? Veamos un nogal centenario en primavera, quizás con más de un millón de hojas. Pues resulta que, según los entendidos, no habrá una hoja igual a la otra.

    Por tanto, de igualdad, nada de nada, salvo claro está, en derechos y oportunidades.
    Allí donde veamos predicar la igualdad por encima de todo, antes incluso que la libertad, estaremos en presencia de sistemas más o menos socialistoides, es decir, totalitarios, donde el Estado educa a los niños, fija salarios mínimos para los padres, establece un régimen obligatorio de seguridad social igual para todos, castiga el ahorro con bajos intereses y altos impuestos, no fomenta la propiedad porque ella nos hace desiguales, casi todo reglamentado, sin apenas campo para la iniciativa privada, ocupando y politizándolo todo o casi todo, sin responsabilidades personales e individuales, estaremos ante ese tipo de ideologías esclavizadoras que, hasta ahora, resultaron ser un fracaso en todo el mundo.

    Por el contrario, en aquellas otras que sentaron como principios la iniciativa, la propiedad y la herencia, la responsabilidad individual y el respeto a la ley, con el máximo posible de libertad, sólo buscando la igualdad en cuanto a derechos y oportunidades, nos encontramos con sistemas que han permitido el mayor progreso y bienestar y las más altas cuotas de libertad.

    Es como yo lo veo. Después de leer a Hayek y, en general, a los economistas de la Escuela Austríaca, la cosa está clara. Por el contrario, mucho más he leído a los filósofos y tratadistas de las escuelas de corte socialistas y reconozco que, sobre el papel, predican una especie de religión para la salvación del hombre en la tierra, claro está, sin poder ofrecer ni un solo caso o país en que dichas maravillosos teorías salvíficas hayan funcionado.

    Así que, por lo que queda dicho, en el aspecto material, sí que estoy de acuerdo con D. Mariano Rajoy.

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