Hace cuatro días devolvimos los billetes de avión para el regreso de mis vacaciones familiares y los cambiamos por billetes de tren. El motivo fue el habitual maltrato al que nos somenten de vez en cuando las compañías aéreas.

Incluso llamé a algún amigo para contarle cómo en lugar de acudir un responsable de la compañía, que diese la cara por las siete horas que nos hicieron esperar, nos mandaron a la Guardia Civil. Que la compañía fuese Spainair quiero pensar que sea una mera coincidencia.

Llevo tiempo sin escribir en el blog porque todo me parece poco relevante, sin darme cuenta que la relevancia es algo que ocurre cuando uno menos se lo espera.

Ahora se me amalgaman las emociones. Cada cual vive las cosas desde su peculiar experiencia, y nos es imposible no hacerlo. Sin embargo podemos aprender, podemos tomar la iniciativa a tiempo, antes de que la vida la tome por nosotros.

Le deseo suerte a los familiares de los pasajeros de ese vuelo. A los cercanos a las víctimas les deseo que rehagan sus vidas cuanto antes, antes de la vida lo vuelva a hacer por ellos.