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Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

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“Me ha gustado muchísimo. Me parece una obra maestra, quizá demasiado grande para caber en las cabezas de ciertos…entre los cuales, por lo que he leido, las cabezas de algunos críticos” -dijo José Saramago el Nobel de Literatura.

Fue el pasado domingo en su casa de Madrid, tras ver Ágora (leer crónica), del director Alejandro Amenabar. Saramago, pensativo, reflexionó sobre la película, para radiocable.com.

Tenía sentido. El Nobel de Literatura acaba de publicar Caín, novela en la que el autor portugués disecciona el Antiguo Testamento e ironiza con la naturaleza humana y sus creencias divinas. Una defensa de la racionalidad y contra el misticismo que encuentra muchos paralelismos en la película de Amenabar:

“Esta historia -Ágora- es un dato más para explicar a la gente, aunque ya no debería ser necesario explicar nada, lo que pasa por la cabeza de las personas cada vez que se mete en esa cabeza una religión que se puede vivir tranquilamente, pero que demasiadas veces se vive en el fanatismo”.

Para el Nobel de Liberatura la película sobre la vida de Hipatia es el retrato de ese fanatismo “en su cara más horrible”: “el fanatismo que ciega la razón, que ciega el respeto por el otro” […] “Hipatia -añade Saramago- no es una mujer…Hipatia es la mujer…”

“La película es muy buena, muy buena muy buena. Me da envidia que Amenabar no haya nacido en Portugal…mucha envidia” -concluye.

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Fueron dos horas de café, silencio, atención y comentarios fugaces. Dos horas de gestos sutiles, y de caras de sorpresa, atención y en ocasiones tristeza.