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Iñaki Gabilondo en Noticias Cuatro: “Rajoy ha despedido fulminantemente a Ricardo Costa. Le ha suspendido de militancia porque Costa había pedido a la dirección de su partido que aclarara su situación y decía hacerlo -literalmente- en su calidad de Secretario General. Siendo así que ya no lo era, Génova lo ha considerado un desafío intolerable. Y a casa, sin reunir siquiera al Comité de derechos y garantías. Con la máxima contundencia. Ahora bien, el problema de la autoridad es que desconcierta cuando se ejerce espasmódicamente, es decir, ahora sí pero ahora no, con éste sí pero con éste no. Y el gesto de autoridad, que siempre es un mensaje, no transmite claridad sino confusión.

El comunicado que informe de la suspensión de Costa recuerda “la obligación de los militantes de abstenerse de hacer declaraciones que puedan perjudicar la disciplina interna del partido”. Texto que parecería redactado para condenar a Cobo, pero a Cobo no le ha ocurrido nada, al menos por ahora.

Sin prisa alguna, ha sido llamado a explicarse el próximo día cuatro. De forma que el golpe de autoridad de Rajoy, no cierra nada sino que abre otras preguntas. ¿Por qué se atreve con Costa y no se atreve con Cobo? Costa es a Camps lo que Cobo a Gallardón. ¿Es que Camps ya no es un puntal mientras que Gallardón sí que lo es? Aunque, en el caso de Madrid, lo que básicamente protege a Cobo no es Gallardón sino el desplante de Esperanza Aguirre, ante el que Rajoy no quiere recular.

Aguirre exige la sanción a Cobo como gesto previo a cualquier discusión sobre la presidencia de la caja, pero la presidencia de la caja ha dejado de ser el problema. Rato, pues Rato. Y, por distintos vericuetos, todos han llegado al acuerdo. La línea de fuego está en el ??rentoy?, el desplante, la condición previa. Con la presión añadida de los ??aguirristas? movilizados en todos los pueblos de Madrid. Y Rajoy ha decidido aguantar el pulso. Esta vez sí.

Seguramente quedó escarmentado cuando, tras la derrota electoral, Aguirre lo quiso sacar de la pista con la ayuda de Jiménez Losantos y Pedro J. Entonces le salvó Camps. Ahora, segundo asalto, Rajoy parece dispuesto a defenderse a mordiscos. Pronóstico: llegaran a un apaño pero ellos sabrán, y sabremos todos, que un día se celebrará un tercer asalto y que será el definitivo.”

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