SER LOS MEJORES
28 de Septiembre de 2007De McLaren, Renault, o la quimera dorada de Ferrari no se mucho, pero he seguido la carrera de Hamilton y Alonso como a dos personajes de Woody Allen dirigidos por Scorcese. De hecho, esta Fórmula 1 no ha sido un campeonato deportivo, sino una representación de la vida cuando ganar es lo único que importa.
Salieron de la primera carrera repitiendo el arranque de ‘Mach Point’: “Aquel que dijo ‘más vale tener suerte que talento’, conocÃa la esencia de la vidaâ€. El lÃder saltó de escuderÃa y el caer de pie no iba a ser fácil, a su precisión no le seguÃa la estrella. Hamilton sumó puntos, chica, favores del jefe. Alonso, sólo, perdÃa posiciones y humor en cada comparecencia. Hasta que brilló el espÃritu de Scorcese; McLaren o millones de euros en juego. Ron Dennis, espionaje, sanciones, culpables y más culpables.
Alonso debió sentir la injusticia o ver el sueño roto, porque descongeló su frialdad e inteligencia y descubrió al gran jefe. La carrera continuaba, como en el cine: “Hay momentos de un partido en que la pelota toca el borde de la red… y durante una fracción de segundo puede seguir hacia delante… o caer hacia atrásâ€. Ambos, separados por dos puntos, saben perfectamente como termina la frase: “Con un poco de suerte sigue hacia delante… y ganas. O no lo hace… y pierdesâ€.
A tres carreras del final, a Alonso solo le queda correr. Acabar en el podio, en cada una, es una obligación para llevarse el campeonato. Su tÃtulo no tiene ni dios ni amo, y tal vez, tampoco tenga principios: “Nola, no fue fácil. Pero al llegar el momento pude apretar el gatilloâ€. Gane quien gane, Alonso y Hamilton han ido dejando, por los trazados mundiales, una serie de carreras calcadas a la vida.



menéalo para que se conozca



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