UN PASO HACIA EL ABISMO
13 de Enero de 2009Es la constatación de la práctica del apartheid en Israel: Tel Aviv acaba de prohibir la participación en las elecciones de los partidos árabes israelÃes, a pesar de que en Israel el veinte por ciento de la población es árabe.
Israel lleva tiempo practicando polÃticas exclusivistas incompatibles con un sistema democrático. En su empeño por ser un Estado solo judÃo, acepta como ciudadanos a todos los judÃos del mundo y a aquellos que se conviertan al judaÃsmo (no a los judÃos que se han convertido a otra religión) y sin embargo niega la ciudadanÃa y derechos a los palestinos que nacen en los territorios ocupados o en Jerusalén Este, a pesar de que son áreas controladas por el Ejército israelÃ, en las que los asentamientos judÃos siguen creciendo con el consentimiento del Estado de Israel, que incluso ofrece subvenciones y ayudas a aquellos dispuestos a colonizar territorio palestino, algo absolutamente condenado por la ley internacional.
Ahora Tel Aviv va un paso más allá y excluye de la vida polÃtica a los árabes que sà tienen nacionalidad israelÃ, que son los que se pudieron quedar dentro de las fronteras tras la guerra de 1948 y que llevan años sufriendo discriminación y pobreza.
Hace unos meses, estando en Jerusalén, un judÃo israelà del Alternative International Center, contrario a la ocupación de los territorios palestinos, me decÃa lo siguiente:
-”El drama de Israel es que dentro de unos años los palestinos serán ya el 50% de la población y por eso si quiere seguir siendo un Estado judÃo tendrá que llevar a cabo otra limpieza étnica como la de 1948 o legitimar la polÃtica del apartheid que en realidad ya practica. “
Es escalofriante comprobar cómo el Estado israelà ofrece todo tipo de servicios a los colonos judÃos y ninguno a los palestinos. Basta con seguir el trayecto de un camión de la basura: Recoge las basuras de las casas donde habitan judÃos, se salta todas las viviendas de los palestinos.
Israel aparta y encierra a los palestinos para que no amenacen la esencia judÃa de su Estado. Los aÃsla tras verjas y muros de cemento, los apiña en cárceles a cielo abierto como la de Gaza, adonde en 1948 fueron a parar miles y miles de refugiados expulsados de sus casas, en las que se instalaron judÃos no solo por iniciativa propia, sino respaldados por el Estado, que legitimó el robo de esas viviendas a través de leyes como la llamada de los Ausentes.
El Estado israelà es prisionero de los sectores más radicales de su población:
No tiene Constitución porque los judÃos ultra ortodoxos no lo permitirÃan, ya que para ellos la única Constitución es la Torá, y de hecho creen que en realidad el verdadero Estado judÃo solo se formará cuando regrese el MesÃas.
No renuncia al ideal del Gran Israel porque los colonos se le echarÃan encima, y por eso legitima la perpetuación y el crecimiento de los asentamientos judÃos ilegales que convierten a Cisjordania en un queso gruyere y trocean aún más los territorios palestinos.
No asimila a los palestinos que viven en los territorios que ocupa pero tampoco les deja desarrollarse de manera autónoma y con independencia.
Y asà Israel cae en su propia trampa. No puede ser una democracia mientras este tipo de prácticas sigan produciéndose. Tiene en su suelo a personas a las que niega derechos de manera sistemática. Pero se proclama como la única democracia de Oriente Próximo.
La prohibición de los partidos árabes israelÃes en las elecciones es un paso de Israel hacia el abismo. DeberÃa corregirlo de inmediato. Asà mismo la sociedad israelà deberÃa reflexionar sobre la dirección que desea tomar. Algo no va bien cuando grandes sectores de la población de un paÃs no permiten que se introduzcan determinados temas en el debate público. Y eso ocurre a diario en Israel.
El propio partido Meretz, a la izquierda del partido laborista israelÃ, no se atrevió hasta el pasado sábado a unirse a las organizaciones israelÃes que se manifiestan pidiendo el cese de los ataques contra Gaza. El portavoz del Meretz quiso ser ambiguo, no condenó la masacre de palestinos, ni siquiera quiso cuestionar las acciones del Ejército, solo expresó su temor a que haya bajas entre los soldados israelÃes si la operación militar se prolonga.
Es seguro que la salud de la sociedad israelà mejorarÃa si la gente estuviera dispuesta a tener empatÃa y a entender que su paÃs está eligiendo polÃticas que solo conducen a la perpetuación de la guerra, a la segregación y a la discriminación de un pueblo, el palestino.
-”Como judÃo, me preocupa mucho formar parte de un paÃs que mata a inocentes o los enjaula. Es terrible que con la excusa de no querer ser nunca más vÃctimas nos convirtamos en verdugos” -me dijo el integrante del Alternative International Center.
Es seguro que la salud del paÃs mejorarÃa si sus habitantes se preocuparan por lo que ocurre al otro lado de las vallas que su Estado levanta. Hay israelÃes que lo hacen desde hace años. Ellos deberÃan ser el futuro de Israel.



menéalo para que se conozca




y parece que el abismo se confirma. Hoy delegacion de Naciones Unidas, un Hospital, y la sede de un medio de comunicacion han sido bombardeados. Ello mientras el secretario General de la ONU estaba en israel. Este genocidio, esta limpieza etnica será la medida de nuestra verguenza como humanidad en el futuro. Gracias por tu contundente e ilustrada voz, Olga, con la verdad se combate la infamia