Un estudio elaborado por Vodafone en colaboración con Accenture titulado ??Telecomunicaciones y CO2? concluye que las tecnologías móviles podrían ayudar a reducir las emisiones de CO2 en 113 millones de toneladas en Europa para el año 2020 y generar un ahorro en el consumo energético de 43.000 millones de euros .

En España, las emisiones se reducirían en 10,6 millones de toneladas de CO2. Volumen equivalente a las emisiones de 4,7 millones de vehículos en 1 año.

Para lograr esos resultados se necesitarían en Europa mil millones de conexiones inalámbricas y la sustitución de productos y actividades físicas por alternativas virtuales, así como apostar por el desarrollo de redes eléctricas, logística, ciudades y sistemas de producción más inteligentes.

El estudio muestra el potencial de las tecnologías móviles “para funcionar como catalizador en determinados sectores” y ayudarles a reducir sus emisiones de CO2. La reducción de los 113 millones de toneladas de CO2 supondría un 2,4% del total de emisiones previstas en Europa en 2020.

??El cambio climático es una prioridad para todos y debemos hacerle frente con urgencia. Hoy mismo se celebra una Cumbre sobre el clima en Nueva York para buscar el necesario impulso político y lograr un acuerdo global contra el cambio climático en la conferencia de Copenhague, que tendrá lugar del 7 al 18 de diciembre. De ahí la importancia de este estudio y del hecho de que las telecomunicaciones inalámbricas puedan ayudarnos a ahorrar el 2,4% de las emisiones de gases de efecto invernadero previstas para 2020?, ha señalado Julián Oncina, Director General de Empresas de Vodafone España.

La compañía asegura, no obstante, que “estos resultados solo podrán lograrse con la colaboración de la industria y las administraciones públicas”.

El ahorro energético se produciría por la sustitución de actividades físicas por virtuales y por el mayor protagonismo de servicios inteligentes :

Virtualización. Consiste en la sustitución de reuniones y viajes por alternativas virtuales con bajas emisiones de CO2. Se trataría, por ejemplo, de reducir los viajes, apostar por salas de reuniones virtuales a las que conectarse a través de teléfonos móviles, fomentar el uso de productos de telecomunicaciones inalámbricas para que los empleados puedan trabajar a distancia desde su casa o utilizar las comunicaciones móviles para mejorar los procesos de comercio electrónico y facilitar los sistemas de pedido y entrega de las compras. Según el estudio, estas iniciativas permitirían reducir las emisiones de CO2 europeas en más de 22 millones de toneladas y un ahorro potencial en consumo energético de 14.100 millones de euros.

Redes eléctricas más inteligentes. El objetivo es mejorar las redes eléctricas para que puedan distribuir la energía con mayor eficacia mediante el uso de tecnologías inalámbricas, que faciliten la comunicación entre el proveedor y los usuarios finales. Los dispositivos inalámbricos pueden ayudar a supervisar la red, ubicar las pérdidas y reducir los cortes en el suministro, además de disponer de contadores más inteligentes para optimizar la carga de la red en cada momento y fomentar el consumo en horarios de baja demanda. Según el estudio, estas iniciativas permitirían reducir las emisiones de CO2 en más de 43 millones de toneladas y un ahorro potencial en consumo energético de 11.400 millones de euros.

Logística inteligente. Las operaciones de transporte y logística tienen altos niveles de emisiones de CO2 y son responsables del 5,5% de las emisiones mundiales. La tecnología inalámbrica pueden ayudar en el seguimiento de los vehículos, ajustar las rutas, optimizar el volumen de carga que lleva cada uno o incluso supervisar las existencias en las máquinas expendedoras para mejorar el proceso de reposiciones. Según el estudio, estas iniciativas permitirían reducir las emisiones de CO2 en Europa en más de 35 millones de toneladas y un ahorro potencial en consumo energético de 13.200 millones de euros.

Ciudades inteligentes. La supervisión y el control de los sistemas que fomentan el uso eficiente de la energía podría reportar notables beneficios para el medio ambiente. Las telecomunicaciones inalámbricas podrían mejorar la gestión del tráfico urbano y ayudar a supervisar a distancia servicios básicos como el suministro de agua. Estas iniciativas permitirían reducir las emisiones de CO2 en más de 10 millones de toneladas y un ahorro potencial en consumo energético de 3.700 millones de euros.

Sistemas de producción inteligentes. La actividad industrial es la tercera fuente más importante de emisiones con un 18% del total de emisiones, y cada año se producen aproximadamente unos 62 millones de máquinas de alto valor en Europa que requieren un mantenimiento periódico. Las TIC inalámbricas podrían facilitar la supervisión de las máquinas a distancia, automatizar las comunicaciones entre los diversos subprocesos de producción u optimizar el cumplimiento de los pedidos. Estas iniciativas permitirían reducir las emisiones de CO2 en más de 1,9 millones de toneladas y un ahorro potencial en consumo energético de 832 millones de euros.

El estudio concluye que para lograr los resultados mencionados se necesitarían en Europa mil millones de conexiones inalámbricas, el 87% de las mismas referidas a tecnologías M2M. En algunos casos, supondría grandes inversiones económicas pero en otros (como la apuesta por las oficinas virtuales o el teletrabajo) tan solo serían necesarias “pequeñas inversiones que se amortizarán rápidamente”.

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