E. Robinson

Premio Pulitzer 2009, Catedrático Neiman de Periodismo en Harvard y Editor de la sección Exterior del Washington Post.

 

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Eugene Robinson – Washington. ¿Por qué incurrieron los Republicanos en los engorros propios de ganar las legislativas? Parece que están a punto de demostrar, una vez más, que es posible salirse con la suya en Washington sin mayoría en el Congreso – siempre que se tenga un firme sentido de la finalidad. Tal vez el Partido Demócrata encuentre uno algún día.

O tal vez no. En fin.

Lo que me tiene indignado – vale, echando espuma por la boca – es la actual lucha por las bajadas tributarias Bush a las rentas más altas, que expirarán según lo previsto al final del ejercicio. No debería ser una lucha en absoluto bajo ningún concepto. La posición Republicana es tan absurda que es imposible de creerse.

Esto es lo que defienden: ampliar las bajadas tributarias a las rentas más altas — hacerlas permanentes en realidad. Hacerlo elevará el déficit alrededor de 700.000 millones de dólares durante la próxima década, pero esto no importa. Sí dijimos que nosotros éramos el partido de la disciplina fiscal, sin embargo, para demostrarlo bloquearemos la ampliación de la prestación por desempleo de millones de parados. Tres semanas antes de Navidad.

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En otras palabras, no hay más dinero en las arcas nacionales para las víctimas de la recesión más devastadora desde la Gran Depresión. ¿Pero para ayudar a los banqueros de inversión a empezar bien el año, tal vez con un Mercedes o un poco de sol en el Caribe? Dé un paso al frente y le extenderemos el cheque.

Y hay más: los Republicanos sostienen que cualquiera que sea el impacto a largo plazo de la ampliación de estos recortes tributarios, sería un error permitir que suban los impuestos cuando la economía todavía lucha por tenerse en pie. Algunos economistas están de acuerdo. Pero es difícil de encontrar algún economista que crea que poner fin a la prestación por desempleo es buena idea, ya que este dinero se gasta casi de inmediato – los beneficiarios, después de todo, no tienen otros ingresos, pero todavía tienen que cubrir techo, comida, ropa y transporte entre otras necesidades. Es por eso que la prestación supone tal inyección de estímulo. Las deducciones fiscales a las rentas más altas, en contraste, tienen un impacto mucho más débil en la economía; los acomodados, cuyas necesidades básicas ya están cubiertas, pueden escoger pasar del coche nuevo o de las vacaciones y meter el dinero en el banco simplemente.

Así que ¿por qué llega a haber enfrentamiento? Desde luego por alguna declaración que «el pueblo estadounidense» pudiera haber hecho el mes pasado no. Todas las encuestas que he visto apuntan que los Demócratas aún tienen a la opinión pública de su parte. Además ocupan la presidencia y grandes mayorías en el Congreso – y hasta en enero aún tendrán el control de la Casa Blanca y el Senado. Sin embargo, no sólo hay debate de las bajadas tributarias sino que los Republicanos parecen llevar ventaja.

Eso es porque el Partido Republicano ha sido disciplinado y decidido en la consecución de sus objetivos. Por casualidad pienso que esos objetivos son cínicos, electoralistas y en última instancia malos para el país: bloquear a los Demócratas siempre que sea posible, tratar de limitar al Presidente Obama a una sola legislatura, y evitar cualquier desviación significativa de la filosofía económica de los recortes como medio de elevar la recaudación que ha dejado las cuentas de la nación en un estado tan lamentable. Es un programa que puede carecer de nobleza, pero no de claridad.

¿Cuál es la línea central del Partido Demócrata? ¿Alguien lo sabe?

La Casa Blanca, por enésima vez, ha planteado una negociación al señalar de antemano su disposición, si es puesta contra las cuerdas, a hacer concesiones importantes – en este caso, una ampliación temporal de las bajadas tributarias a las rentas altas. No hace falta ser un genio para reconocer esto como una estrategia de negociación viciada. Los electores desearán más cooperación bipartidista en Washington, pero creo que ellos también quieren que su presidente defienda los principios que le hicieron salir elegido.

Los Demócratas del Congreso están en desbandada. La presidenta de la Cámara Nancy Pelosi y el secretario de la mayoría, como era de esperar, ya tienen una lucha en lo que consideran terreno político favorable. En el Senado, los Demócratas tienen que analizar las consecuencias de la amenaza del Partido Republicano a detenerlo todo hasta que se aborde el tema de las bajadas. Y todos se preguntan si la Casa Blanca tiene intención de permanecer firme, o ha decidido rendirse, o ya se ha rendido — o tal vez tiene un resultado en mente. Si es así, la Casa Blanca no parece tener claro cuál es el objetivo, y mucho menos cómo alcanzarlo.

Eugene Robinson
Premio Pulitzer 2009 al comentario político.
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