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Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

La irrupción de Juan López de Uralde y el partido Equo, son de esas anomalías en la política española que merecen la máxima atención.

Muchos de los miembros de Equo llegan desde el ámbito de los movimientos sociales que más tiempo llevan advirtiendo de las consecuencias de este modelo productivo. No son de los que dicen «ya lo dijimos» aunque razones no les faltan ahora que el castillo de naipes neoliberal está siendo apuntalado con dinero público y con enormes concesiones de los ciudadanos. Y la realidad, les da la razón constantemente en múltiples campos:

«Los pronucleares están muy preocupados. Siempre repiten los mismos argumentos: «Faltaría energía sin las centrales nucleares». Pues bien, nosotros cerramos ocho en un solo día y, ¿adivina qué pasó? Nada. Los precios tampoco han crecido como decían» -explicaba esta semana el líder ecosocialista alemán, Cem ?zdemir, Copresidente de Los Verdes, otorgando además su apoyo a Equo.

Pero el partido está afrontando muchas dificultades para presentarse a las elecciones en España, gracias a la ley electoral. Equo se está viendo obligado a batallar contra una burocracia administrativa creada para perpetuar el statu quo político e impedir la aparición de formaciones que lo pongan en peligro. Y los medios de comunicación tradicionales, tampoco es que estén ayudando demasiado por intereses parecidos.

Curiosamente su irrupción inquieta tanto a IU como al PSOE, cuando debería ser la derecha la más preocupada, pues la batalla de Equo, aún siendo un partido muy transversal, está, sobre todo, en la abstención de la izquierda. El partido de Uralde es una opción para quienes no quieren confiar ya en las formaciones tradicionales, para los desencantados, para los exigentes, y para los decepcionados. Si logran suficiente representación podrán pactar y tirar del PSOE hacia la izquierda, o mantener a IU lejos de las batallas internas y enfocada en nuevas realidades.

De corte progresista, moderno, pacifista, convencidos de lo público, europeistas e internacionalistas, Equo es un soplo de aire fresco para la política española. Explica Uralde:

«Si uno mira los informes de la FAO, comprueba que se aproxima una ola de cosechas catastróficas y el precio del cereal va a subir debido a diversos desastres climatológicos. Por tanto, cuando hablamos de ecología o cambio climático no hablamos solo de eso. Constatamos que el mundo puede afrontar una nueva hambruna por esos motivos.

(…) En sanidad defendemos la pública, apostamos por políticas preventivas y hay que incidir en la lucha contra la contaminación. Eso es calidad de vida. En política exterior establecemos una línea roja: la defensa de los derechos humanos. Es clave. Somos pacifistas y nos planteamos que sobre el gasto de armamento hay mucho que decir. Somos el sexto país exportador de armas a países donde no se respetan los derechos básicos. Si hay que hacer recorte del gasto público, ¿por qué no echar mano del armamento? Eso ya no se cuestiona. Al mismo tiempo que se hablaba del recorte de las pensiones se firmaba una compra de aviones. La lucha contra la pobreza, el cumplimiento de los objetivos del milenio (…) no buscamos una Europa de mercado, sino una en la que se recuperen valores para que no ocurra lo que me pasó a mí en Copenhague, donde un país puntero, en teoría, de derechos no era tal, -explicó en EL PAIS

Un tribunal de Copenhague ha sentenciado hoy a una pena de prisión condicional de 14 días a los ecologistas de Greenpeace que irrumpieron en la cena de gala de Copenhague . López de Uralde y los demás no tendrán que ir a la cárcel, pues ya fueron retenidos durante 21 días y además la sentencia no les impide visitar Dinamarca.

El tribunal considera que los hechos «fueron cometidos como parte de un acto político pacífico con el objetivo de crear debate». El juez, para sorpresa de la fiscalía, permitió todo un alegato medioambiental durante el proceso. Quizá, porque sabía que, en verdad, no nos queda tanto tiempo.

Así que ahora, en Equo tienen vía libre para el 20-N.

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12 Replica a este post
  1. - ¿Qué diferencia encuentra el autor entre «los desencantados» y «los decepcionados»?

    – Es más, «quienes no quieren confiar ya en las formaciones tradicionales» y «los exigentes», en unión de los anteriores, ¿no pretenden ser los indignaditos?

    – ¿Cómo es posible que un partido político, que pudiera lograr «tirar del PSOE hacia la izquierda» y que propiciara la integridad de IU, o revisara sus futuras «nuevas realidades», pueda ser considerado como «un partido muy transversal»?

    – «europeistas e internacionalistas» (de españolistas aún no hay indicios por lo que se ve…), «Equo es un soplo de aire fresco para la política española». Como que algo no cuadra, ¿no?

    Lo sé: a mí también se me ve el plumero…

    Venga, saludos y suerte.

  2. No son más de lo mismo. Sus raíces no son las mismas. Me gustaría más información y saber si se van a presentar en toda España.
    No entiendo por qué IU no los quiere. ¿Me lo puede explicar alguien?