Junto con Jane Goodall y Diane Fossey, Biruté Galdikas fue la tercera gran científica luchadora por los derechos de los animales y en particular de los orangutanes. Aunque quizá fue algo menos conocida que sus dos compañeras primatólogas que se centraron en los chimpancés y los gorilas, el trabajo de Galdikas dedicado al estudio de los orangutanes en libertad, cambió el curso de la conservación de estos grandes simios. Ha muerto a los 79 años y en The Conversation repasan su figura y su legado.



Biruté Galdikas (1946-2026).
Algimantas Barzdzius/Shutterstock

Sara Alvarez Solas, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

El paleoantropólogo británico Louis Leakey (1903-1972) impulsó a tres mujeres que se convirtieron en referentes mundiales en primatología. Grandes científicas, grandes luchadoras por los derechos de los animales y grandes inspiradoras para muchos de nosotros, que intentaremos seguir su legado para cambiar el mundo.

Estas tres mujeres fueron Dian Fosey (1932-1985), quien se desvivió por los gorilas y perdió la vida en esa lucha; Jane Goodall, gran inspiración y luchadora por la conservación de los chimpancés a quien despedimos hace tan solo unos meses; y Biruté Marija Filomena Galdikas, que desarrolló una formidable labor por la conservación de los orangutanes.

Cincuenta y cinco años dedicada a los orangutanes

Aunque quizá algo menos conocida en la cultura popular, Biruté Galdikas fue un gran referente en la ciencia y un pilar fundamental para los orangutanes, a cuya conservación dedicó más de 55 años. Con casi 80 años, murió el 24 de marzo rodeada de sus seres queridos en Los Ángeles, California.



Orangután macho en la reserva de Tanjung Puting, Borneo.
Wikimedia Commons., CC BY-SA

Galdikas fundó Camp Leakey en 1971, en la reserva de Tanjung Puting, en Borneo (Indonesia), donde desarrolló gran parte de sus investigaciones.

Su trabajo, dedicado al estudio de los orangutanes en libertad, cambió el curso de la conservación de estos animales. Nos mostró, a través de sus ojos, todo lo que había aprendido observando su comportamiento, alimentación, reproducción y estructura social durante décadas.

Así, nos enseñó que los orangutanes son más sociales de lo que se pensaba, documentando su comportamiento de forrajeo y su uso de herramientas. Además, describió sus largos ciclos de desarrollo, con una larga infancia y una baja tasa reproductiva, lo que los hace especialmente vulnerables.

El campamento sigue siendo hoy un centro clave de investigación y rehabilitación de orangutanes y un refugio para individuos rescatados del comercio ilegal.

Activista por los derechos de los animales

Pero Biruté Galdikas no solo fue una gran investigadora, sino que también se convirtió en la voz de estos primates ante el mundo.

Destaca su lucha ante la pérdida de hábitat a causa de la palma africana, demostrando que la educación ambiental es una de las principales herramientas para cambiar el destino de las especies en peligro.

Sus iniciativas para la rehabilitación y protección de orangutanes fueron avaladas por muchas instituciones y reconocidas con muchos premios, como el Tyler Prize for Environmental Achievement, el PETA Humanitarian Award, el United Nations Global 500 Roll of Honour, el Leakey Prize, el Golden Ark Award, el Premio Sierra Club Chico Mendes, el Premio Indonesia´s Hero of the Earth, etcétera.

Reflejos del Edén

Presidenta Honorífica del Proyecto Gran Simio, escribió Reflejos del Edén, entre muchas otros libros. En él, cuenta sus primeros 20 años en Borneo, a la sombra de los orangutanes, y destaca no solo la importancia de la conservación, sino también la conexión entre humanos y naturaleza.



px Birute Galdikas en la presentación de su libro, en 2012.
Wikimedia Commons., CC BY-SA

Biruté Galdikas ha demostrado que la investigación es clave para la conservación del hábitat de estos majestuosos animales.

Nos abrió los ojos para mostrarnos que, a través de la empatía y el conocimiento podemos invitar a la acción para forjar la coexistencia entre humanos y orangutanes. Con sus acciones de educación ambiental nos recordó que es urgente nuestra implicación para conservar una especie altamente amenazada por la caza furtiva y la destrucción de su hábitat, principalmente, debido a la expansión de la palma africana.

Entre todos podemos marcar la diferencia. Las pequeñas acciones hacen el cambio, y nosotros podemos cambiar nuestras costumbres e inclinarlas hacia las buenas prácticas. Juntos, podemos ayudar a que perdure la misión de una gran mujer, o mejor dicho, de tres grandes mujeres que nos han pasado el testigo.The Conversation

Sara Alvarez Solas, Directora de Desarrollo Académico Internacional, UNIR – Universidad Internacional de La Rioja

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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