Una investigación del Museo Nacional de Ciencias Naturales analiza cómo las características y perspectivas de quienes trabajan en este ámbito condicionan la identificación de los beneficios y conflictos asociados a estas especies y su protección. Y según resaltan en Sinc, aunque las mujeres representan menos de un tercio de los expertos que trabajan con estas aves, los resultados del estudio confirman que una mayor equidad de género enriquece la comprensión de los problemas de conservación y favorece enfoques más integrales.

Un equipo internacional ha analizado a través de entrevistas con expertos en conservación de aves rapaces cómo estos perciben los efectos positivos y negativos de este grupo de aves en la sociedad, así como los factores que influyen en esas percepciones. La investigación confirma que la mirada de los expertos depende de su enfoque de conservación y su género, por lo tanto, sugiere que la interdisciplinaridad y una mayor equidad de género pueden mejorar la comprensión y abordaje de los desafíos asociados a su conservación.

Recién publicado en la revista Frontiers in Bird Science, el trabajo, en el que participa el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), aporta valiosa información para favorecer la conservación y la coexistencia con estas especies a nivel global. La investigación, que analizó 19 contribuciones de las aves rapaces hacia la sociedad (11 beneficios y 8 perjuicios/conflictos), conto con la participación de 76 expertos en conservación de rapaces procedentes de 31 países alrededor del mundo.

Los resultados apuntan a que, más allá de los conflictos puntuales y geográficamente más restringidos que puedan generar las aves rapaces, en el balance global éstas se consideran más beneficiosas que perjudiciales para la sociedad, de acuerdo con los expertos.

El concepto de contribuciones de la naturaleza engloba los beneficios –materiales, culturales y ecológicos– y perjuicios –daños a la propiedad humana, miedo, o controversias entre grupos sociales– que las especies generan en la sociedad. Este aspecto ha sido muy bien estudiado en los ungulados y carnívoros, sin embargo, nunca antes había sido evaluado para las aves rapaces”, contextualiza el investigador del MNCN, Santiago Zuluaga.

Entre las contribuciones más valoradas destacan la capacidad de los buitres para eliminar restos orgánicos en descomposición, así como el papel de los búhos y halcones en el control de roedores y especies que afectan a la agricultura; dos beneficios que contribuyen a reducir riesgos sanitarios y alimentarios. Al mismo tiempo, la mayoría de los expertos reconocieron la existencia de algunos perjuicios asociados con la depredación sobre ganado y animales domésticos, competencia con cazadores por determinadas presas, diferencias de opinión entre grupos sociales acerca de cómo deben gestionarse y conservarse estas aves, así como el miedo que pueden generar algunas especies.

El grupo más controvertido es el de los gavilanes y águilas, responsables de una proporción importante de beneficios y conflictos. “Este dato es importante porque, entre los gavilanes, águilas y buitres, se encuentran algunas de las especies con mayor riesgo de extinción. Comprender tanto los beneficios como los perjuicios, así como los conflictos entre actores respecto a las aves rapaces, es fundamental para que los expertos puedan diseñar estrategias de coexistencia más eficaces entre las personas y las rapaces”, señala Hernán Vargas, de The Peregrine Fund, una organización de EE UU enfocada en la conservación de aves rapaces.

La diversidad de género y el contexto local

Aunque las mujeres representan menos de un tercio de los expertos que trabajan con estas aves, y que han participado en las entrevistas, los resultados confirman que una mayor equidad de género enriquece la comprensión de los problemas de conservación y favorece enfoques más integrales. Las mujeres expertas reconocen un mayor número de beneficios y conflictos relacionados con las rapaces.

“La diversidad en los equipos científicos no es solo una cuestión de equidad. El estudio sugiere que incorporar diversidad de enfoques y de género en los equipos de conservación puede ayudar a identificar mejor tanto los beneficios como los desafíos asociados a las rapaces mejorando así la conservación de la biodiversidad”, destaca Zuluaga.

El estudio subraya además la necesidad de realizar evaluaciones más detalladas a escala regional y local, ya que la percepción depende del contexto cultural, económico y ecológico de cada territorio.

“En ocasiones, esto también puede jugar a favor de la conservación. Un ejemplo significativo es el de Mumbai, India, donde los buitres se alimentan de cuerpos humanos como parte de una práctica espiritual milenaria de los zoroastrianos. Ahora que los buitres están desapareciendo, son estas mismas personas las que los quieren recuperar por el significado y el valor espiritual que tienen en su cultura. Si los expertos no pueden identificar estos matices tampoco es posible que las incorporen a la gestión de la conservación de rapaces”, termina Juan Manuel Grande, investigador de CONICET y la Universidad Nacional de La Pampa, Argentina, quien también firma el trabajo.

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