Hallan pruebas de que los humanos consumían drogas en la Edad de Hielo
Hasta ahora, las primeras evidencias que se tenían de sustancias psicoactivas databan del Neolítico o la Edad del Bronce. Pero un análisis de huesos encontrados en Indonesia revela, según detallan en Sinc, que fue antes de lo estimado ya que grupos de recolectores tomaban, hace 25.000 años, nuez de areca, una de las sustancias psicoactivas más consumidas.
¿Cuándo comenzaron los seres humanos a consumir drogas?
Un nuevo estudio halla pruebas de que se consumían sustancias psicoactivas en la Edad de Hielo, hace 25 000 años
Por @mdesamotracia https://t.co/oI58pgBc1h
— SINC (@agencia_sinc) September 10, 2026
¿Cuándo comenzaron los seres humanos a consumir sustancias psicoactivas? Un nuevo estudio demuestra, a partir de daños en dientes fósiles encontrados en Indonesia que fue mucho antes de lo que se suponía hasta ahora.
En la investigación, liderada por la Universidad de Griffith (Australia), el equipo científico combinó pruebas bioquímicas y arqueológicas para rastrear las raíces prehistóricas de uno de los estimulantes adictivos más populares del mundo, la nuez de betel o de areca, una droga ancestral utilizada en gran parte de la región de Asia-Pacífico.
Los resultados mostraron que el uso de esta nuez como droga surgió en algunas comunidades indonesias hace 25 000 años, durante la Edad de Hielo, lo que se remonta mucho más allá de los inicios sugeridos anteriormente, situados en el Neolítico o la Edad del Bronce. Los detalles se publican en la revista Science Advances.
Una de las sustancias psicoactivas más consumidas
En la actualidad, se cree que las primeras tradiciones de consumo de sustancias psicoactivas surgieron tras la llegada de la agricultura en el Neolítico, comenzando con la innovación de las bebidas alcohólicas fermentadas (cerveza de cebada) hace unos 13 000 años.
“Sin embargo, esta teoría no tiene en cuenta la posibilidad de que el comienzo del consumo de drogas se encuentre en las raíces de nuestras sustancias psicoactivas más utilizadas”, dice Adam Brumm, del Centro Australiano de Investigación para la Evolución Humana (ARCHE) de la universidad australiana y autor principal del artículo.
El trabajo se centró en los orígenes del consumo de la nuez de areca, una tradición casi universal entre cientos de millones de personas desde la India hasta el Pacífico Sur. Aunque no es muy conocida en las sociedades occidentales, es una de las sustancias psicoactivas más consumidas en el mundo, junto al alcohol, la cafeína y la nicotina. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva décadas de campañas para fomentar su control, ya que advierte que su consumo está relacionado con graves problemas dentales y cáncer oral.
El consumo de este fruto induce una sensación de euforia leve y un aumento del estado de alerta, entre otros efectos. Actualmente, quienes la consumen la toman mezclando una semilla procesada de la palmera Areca catechu con cal apagada —que suele obtenerse moliendo cáscaras quemadas hasta convertirlas en un polvo fino— y otros ingredientes para formar una ‘bolita’, que luego se mastica para alcanzar un estado de euforia.
Hasta ahora, los orígenes de esta práctica de consumo de esta droga habían permanecido inciertos, en gran parte porque las semillas de areca rara vez se conservaban en los yacimientos arqueológicos.
Desgaste en los dientes
En el nuevo estudio se analizaron unos restos óseos de dos antiguos cazadores-recolectores de la isla indonesia de Sulawesi, uno que data de hace entre 25 000 y 16 000 años, y el otro de hace entre 7 600 y 6 300 años. Ambos cazadores-recolectores presentan un patrón de desgaste dental muy inusual (surcos profundos y redondeados en los dientes), un nuevo marcador bioarqueológico que, según han establecido los investigadores, se debía a un comportamiento de consumo de drogas hasta entonces desconocido: la succión habitual de nueces de betel enteras.
“Hallamos dientes humanos antiguos con misteriosas ranuras desgastadas que, en general, coinciden con el tamaño y la forma de las nueces de areca”, explica Brumm a SINC. Luego, el análisis biomolecular de estos dientes reveló la presencia de arecolina, el principal compuesto psicoactivo de la nuez de areca. “Lo que nos dijeron estas pruebas es que los pueblos antiguos tenían la costumbre de chupar nueces de areca”, dice el investigador, y que esta costumbre provocaba alteraciones drásticas en sus dientes.

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