La CRMH de A Coruña ha recurrido la declaración del Pazo de Meirás como Lugar de Memoria pidiendo que las víctimas del franquismo sean el eje central y no el carácter cultural que el Gobierno está añadiendo. Pero además se han colocado otras cinco placas de Lugar de Memoria Democrática en el Puente Avenida, el Puerto de Alicante o la Iglesia de San Francisco en Vitoria en donde no se menciona ningún detalle del motivo de esta distinción. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica denuncia esta línea y su presidente Emilio Silva se pregunta en el programa La Cafetera de Radiocable.com: ¿para que sirven los Lugares de Memoria si no divulgan la historia, ni denuncian violaciones de DDHH, ni señalan a los perpetradores.

La Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica (CRMH) de A Coruña ha anunciado que recurrirá la resolución por la que se declara el Pazo de Meirás como Lugar de Memoria Histórica, al considerar que la motivación de dicha declaración no es la adecuada, y que debe tener como eje central la defensa de la memoria de las víctimas del franquismo. La Secretaría de Estado justificaba que Emilia Pardo Bazán había vivido allí para que se reconociera el espacio por su carácter cultural.

Pero además, la ARMH ha repasado las últimas placas colocadas por el Gobierno para reconocer como Lugares de Memoria el Puente Avenida, el Fuerte de San Cristóbal, el Puerto de Alicante, los destacamentos penales del ferrocarril directo Madrid-Burgos, Éibar y la Iglesia de San Francisco de Asís de Vitoria. Y enfatiza que «señalizan para no contar» ya que no dan ninguna pista o información sobre fecha, ni la identidad de los perpetradores, ni la de las víctimas.

Emilio Silva recuerda que el Pazo de Meirás ha sido «un sitio muy conflictivo ya que se obligó a muchos coruñeses a donar, con mucha comillas este donar, parte de sus nóminas para fingir que fue un regalo de agradecimiento a Franco». Añade que además fue ocupado «ilegalmente» 40 años después de su muerte por la familia del dictador. Y cuestiona que ahora el gobierno tras declararlo Lugar de Memoria Democrática «en vez de señalar que ha sido la residencia de un golpista genocida, le ha dado un tratamiento histórico cultural, resaltando la figura de Emilia Pardo Bazán cuya familia fue propietaria del Pazo». Considera que esto equivale de «desfranquizar el relato» y apoya como pide la CRMH que las víctimas sean el eje central.

El presidente de la ARMH critica el contenido de las última placas de Lugar de Memoria: «Los lugares donde ocurrieron hechos históricos hay que contarlos. si uno declara el penal de Bustarviejo como un destacamento penal donde construyeron el ferrocarril Madrid Burgos, pues bueno, los ferrocarriles se empezaron a hacer en España en la segunda mitad del siglo XIX. Si uno no especifica que eran presos políticos de una dictadura, ni ponen ni siquiera las fechas para orientarte, pues realmente no te está contando la historia. Y una placa de esas debería servir para que alguien llegue allí y se entere, no simplemente para que le digan que Alicante es un lugar de memoria y no le cuenten nada más, ni del bombardeo de su mercado, ni de sus campos de concentración, ni de la muerte de Miguel Hernández».

Silva denuncia que la concesión de los Lugares de Memoria Democrática está atravesado por la cultura de la impunidad: «hay un concepto ahí donde no se quiere señalar a los verdugos y contar quiénes eran las víctimas.  si hacen un señalamiento aséptico que simplemente menciona el sitio y no explica su historia, pues realmente no merece la pena señalarlos.»

 

[Intervención completa de Emilio Silva)]

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