Un nuevo análisis global revela cómo la contaminación atmosférica cruzó fronteras y continentes este año provocando que el 40% de la población del planeta se viera expuesta al ozono troposférico. En Sinc revelan los detalles de un caso que demuestra la importancia de supervisar y predecir la influencia combinada de las emisiones de origen humano, los fenómenos naturales y extremos y el cambio climático para apoyar estrategias de mitigación eficaces.


El calor extremo y la contaminación atmosférica de origen humano en 2026 se han combinado para exponer a casi el 40% de la población mundial a niveles peligrosos de ozono troposférico; un contaminante secundario nocivo del que se habla menos y que surge cuando determinados contaminantes reaccionan con la luz solar y las altas temperaturas. La denominada ‘penalización climática del ozono’, el humo procedente de incendios importantes y los episodios severos de transporte de polvo son riesgos medioambientales clave que afectan a la salud humana y a los ecosistemas según refleja un nuevo análisis global llamado Atmosphere Watch.

Los resultados han sido publicados hoy por el Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS), gestionado por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (CEPMPM) en nombre de la Comisión Europea. Atmosphere Watch ofrece una de las visiones globales más completas del estado de la atmósfera en lo que va de 2026, gracias a la capacidad única del servicio para combinar millones de observaciones procedentes de satélites, redes terrestres, aeronaves y otras fuentes con su sistema global de predicción de la contaminación atmosférica.

El informe busca ofrecer una instantánea global de la contaminación atmosférica transfronteriza (incluido el ozono, el humo procedente de la quema de biomasa y el polvo del desierto) durante los primeros ocho meses de 2026; los fenómenos que han determinado la calidad del aire en todos los continentes; y el impacto en las personas, los medios de vida y el medio ambiente.

«El humo de los incendios forestales, el ozono y el polvo pueden recorrer miles de kilómetros, afectando a comunidades muy alejadas de su origen. Mientras la comunidad internacional se prepara para la COP31, estos hallazgos constituyen un recordatorio oportuno de que el cambio climático, la calidad del aire y la salud pública son retos profundamente interrelacionados que requieren una acción global coordinada», argumenta Florian Pappenberger, director general del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo.

A través del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus, el CEPMPM contribuye a la toma de decisiones fundamentadas al proporcionar los datos y pronósticos fiables necesarios para comprender y responder a estos riesgos crecientes.

La amenaza global del ozono troposférico

El ozono troposférico es perjudicial para la salud humana, los ecosistemas y el rendimiento de los cultivos. Se forma cuando los contaminantes precursores (entre los que se incluyen los óxidos de nitrógeno y los compuestos orgánicos volátiles procedentes de fuentes como el transporte, la industria, los disolventes domésticos, la vegetación y los incendios forestales) reaccionan bajo la luz solar en condiciones meteorológicas favorables, como las grandes olas de calor. En 2026, estos factores se han combinado en muchas regiones para generar altos niveles de concentración de ozono troposférico, lo que ha afectado a miles de millones de personas en todo el mundo.

Atmosphere Watch analiza la contaminación por ozono a nivel mundial durante los primeros ocho meses de 2026 y muestra que, a pesar de la menor concienciación pública sobre este contaminante, solo el 5 % de la población mundial ha estado expuesta a niveles de ozono ‘buenos’, dentro de las directrices de la OMS. El análisis identifica a Asia como la región más afectada por la contaminación por ozono a nivel mundial, seguida de Europa y América del Norte, con gran parte del hemisferio norte por encima del objetivo recomendado por la OMS.

La contaminación industrial y del transporte, junto con múltiples fuentes naturales de emisiones de precursores, ha contribuido a los altos niveles de ozono registrados en Asia a lo largo de lo que va de año, lo que ha expuesto al 60 % de la población del continente a niveles extremadamente altos de ozono en lo que va de 2026. Esta cifra asciende a un asombroso 90 % si se tiene en cuenta también a quienes han estado expuestos a niveles ‘deficientes’ y ‘muy deficientes’.

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