Tras la derrota en la Guerra Civil, Manuel Azaña, último presidente de la II República se exilió a Francia pero los servicios de seguridad de Franco intentaron traerlo de vuelta a España incansablemente. Pero nunca lo consiguieron gracias a las acciones del gobierno de México y de uno de sus diplomáticos que blindaron el hotel en el que vivió Azaña hasta su muerte y luego consiguieron que fuera enterrado dignamente en Francia. La historia no es del todo desconocida, ya que la divulgó el diplomático en cuestión, Luis I. Rodríguez Taboada en sus memorias. Ahora además se ha editado el cómic «Plomo y gualda. Entierro mexicano de Azaña en Francia», obra del dibujante Manuel Granelly del guionista Juanarete que han convertido los hechos en una novela gráfica para darla a conocer a un público mayor.

La ayuda de México a los republicanos españoles tras el fin de la Guerra Civil es pública y notoria. Facilitaron la salida de decenas de miles de exiliados y los acogieron en suelo mexicano. Pero además el gobierno de Lázaro Cárdenas desplegó acciones incluso en Francia que fueron cruciales para proteger a una figura como Manuel Azaña. Y ahora a través de un comic que se acaba de editar y que detalla un artículo de ElDiario.es que firma Lucas Marco, se pretende poner en valor la ayuda concreta que recibió el último presidente de la II República.

«Plomo y gualda. Entierro mexicano de Azaña en Francia» de GP Ediciones, 2023 es una novela gráfica del dibujante Manuel Granell y del guionista Juanarete que detalla las dificultades que vivió Azaña en su exilio en Francia y la ayuda crucial que recibió del diplomático mexicano Luis I. Rodríguez Taboada -que el mismo desveló en sus memorias- para evitar que los servicios se seguridad o «Gestapo» franquista pudiera detenerle y enviarle a España.

Se cuenta la historia de cómo el último presidente republicano se exilió y llegó a la localidad francesa de Montauban con su mujer Dolores de Rivas Cherif, su cuñado Cipriano y otros familiares. Y se resalta que allí trabajaba como diplomático Luis I. Rodríguez Taboada al que su gobierno había dado la orden de amparar, ayudar y trasladar a México al mayor número posible de exiliados españoles. Dado que Azaña ya estaba gravemente enfermo, Rodríguez Taboada no pudo trasladarlo a México pero garantizó que los agentes de Franco no pudieran hacer nada contra el convirtiendo el hotel du Midi de Montauban en una legación diplomática.

Y tras la muerte del republicano español en noviembre de 1940, el comic cuanta también como Luis I. Rodríguez Taboada se enfrentó a las autoridades francesas -entonces bajo la autoridad del mariscal Petain. para que Manuel Azaña recibiera un entierro digno. En concreto evitó que el féretro del último presidente republicano fuera cubierto con un bandera franquista como pretendía el prefecto local utilizando en su lugar una bandera mexicana, como símbolo de de esperanza para los republicanos españoles y homenaje a la ayuda de México a los exiliados.

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