La “cuenta de ahorros” de agua del planeta se está agotando
Las reservas de agua dulce que permiten amortiguar sequías y años secos llevan cerca de una década disminuyendo, mientras los ríos registran cada vez con más frecuencia caudales fuera de sus niveles habituales. La ONU advierte que los países tendrán que prepararse para una nueva realidad hídrica.
Las reservas de agua dulce que permiten amortiguar sequías y años secos llevan cerca de una década disminuyendo.
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— Noticias ONU (@NoticiasONU) September 17, 2026
Los ríos del mundo vivieron en 2025 uno de sus años más secos de las últimas tres décadas y media: el 36% de las cuencas registró caudales por debajo de lo normal, según un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Por séptimo año consecutivo, los ríos con caudales considerados “normales” fueron una clara minoría, una señal de que el ciclo del agua es cada vez más errático e impredecible.
“Esto no es un solo mal año, sino una señal persistente que se extiende ya durante una década”, afirmó Celeste Saulo, secretaria general de la OMM. “Los fenómenos extremos relacionados con el agua siguen devastando comunidades y economías”.
Reservas bajo amenaza
El problema no se limita a los ríos. Las aguas subterráneas, los lagos, la nieve, la humedad del suelo y los glaciares funcionan como una reserva que ayuda a mantener el suministro durante sequías y temporadas secas.
“Estas reservas han funcionado como la cuenta de ahorros del planeta, un colchón que absorbe los años malos para que una sola sequía o una sola temporada seca no se conviertan directamente en una crisis de agua”, explicó Saulo. Pero esa cuenta lleva cerca de una década reduciéndose: desde mediados de la década pasada, el planeta almacena cada vez menos agua dulce. “Sencillamente la estamos agotando”, advirtió.
Las aguas subterráneas también muestran señales preocupantes. En 2025, casi dos tercios de los pozos monitoreados se encontraban fuera de sus niveles históricos habituales, y el balance se inclinó más hacia el déficit que hacia la recuperación. Sin embargo, hay algunas señales positivas. Algunas zonas de América del Sur registraron una recuperación parcial de sus reservas tras varios años de déficit, mientras varios grandes lagos de África central y meridional mantuvieron niveles muy superiores a lo normal.
Los glaciares siguen perdiendo hielo
Los glaciares ofrecen otra señal de la presión creciente sobre las reservas de agua dulce: por cuarto año consecutivo, todas las grandes regiones glaciares del planeta perdieron hielo. Solo en 2025 desaparecieron unas 408 gigatoneladas. Entre 2023 y 2025, las pérdidas acumuladas alcanzaron unas 1400 gigatoneladas, una cantidad equivalente a cerca de un tercio del agua dulce que el mundo extrae en un año.
En algunas regiones con glaciares más pequeños puede haberse alcanzado ya el llamado “pico de agua”. “Después de ese punto, el glaciar aporta menos agua de deshielo cada año simplemente porque queda menos hielo por derretirse”, explicó Wayne Jenkinson, director de la División de Hidrología y Criosfera de la OMM. “Eso importa para todas las comunidades aguas abajo que dependen de esa agua durante los veranos calurosos y secos”.
La OMM recuerda, sin embargo, que aunque parte de la pérdida futura de glaciares ya es inevitable, su desaparición total todavía no lo es y dependerá en buena medida de cuánto se reduzcan las emisiones.

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