Doblar el Rey León al Quechua: ¿homenaje cultural o delito internacional?
Augusto Zegarra y Fernando Valencia explican que el sueño quechua de «El Rey León» comenzó como una iniciativa «muy pequeñita, muy inocente y casi como jugando», recuerda el locutor. Los videos cortos que Valencia doblaba, para su hijo Dylan, con escenas de películas al quechua se convirtieron en virales y de allí surgió el proyecto de doblar una película entera para que los niños quechua hablantes pudieran entenderla y disfrutarla al completo. Y «Runa Simi» narra esta odisea y cómo la iniciativa se ha transformado en una especie de revolución cultural y movimiento social que busca dignificar las lenguas originarias y luchar contra la discriminación.
«Intentamos explorar temas importantes como la identidad, la herencia cultural» apunta Zegarra, resaltando que el proyecto no solo busca democratizar el acceso al cine, sino también contrarrestar siglos de discriminación y olvido que han afectado a millones de hablantes de quechua, la lengua indígena más hablada en América. Aunque resalta que la lucha por los derechos culturales en Perú se entrelaza con la realidad política y social del país. «Desde hace muchos años, Perú atraviesa una crisis política, pero creo que ahora hemos llegado a un capítulo aún más oscuro con la división evidente en el país y la persistencia de la discriminación», señala el director.
Valencia describe cómo el idioma ha sobrevivido «escondido de su propio territorio» debido a procesos históricos de colonización e invasión. A pesar de que el quechua es amado y estudiado en universidades extranjeras, sus hablantes son a menudo «considerados como ciudadanos de segunda clase». Su iniciativa de doblar «El Rey León» al quechua ha supuesto todo un acto de reinterpretación cultural y así han surgido expresiones adaptadas como «Hakuchu Munayta» (Vamos a andar bonito) en vez del famoso «Hakuna Matata», que intenta reconectar a las nuevas generaciones con su herencia y contrarrestar la «colonización cultural norteamericana».
Augusto Zegarra y Fernando Valencia también comentan en la entrevista, que se han enfrentado a la incomprensión de Disney ante su proyecto. Estas grandes corporaciones ven el doblaje a lenguas originarias como «no rentable» a pesar de que se estima que hay 10 millones de personas que hablan quechua en América Latina. «Runa simi» ha demostrado además que existe un público ávido de contenido en su lengua y con una cosmovisión propia. «Hoy en día los quechua hablantes no solo estamos en el campo, también estamos en la ciudad» , afirma Valencia, señalando la evolución demográfica y el poder adquisitivo de la comunidad quechua. La esperanza reside en que Disney, que ha mostrado una mayor sensibilidad cultural en producciones recientes como «Coco» y «Encanto», pueda reconocer el valor de esta iniciativa y abrir la puerta a un futuro donde las lenguas originarias no solo se preserven, sino que florezcan.

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