Un estudio vincula cercanía a centrales nucleares y mortalidad por cáncer, aunque con científicos escépticos
Una investigación de Harvard señala una correlación estadística entre la proximidad a instalaciones nucleares en EEUU y un aumento en las tasas de mortalidad por cáncer, reabriendo el debate sobre los peligros de esta energía. Pero, según detallan en Sinc, algunos expertos independientes advierten de que el diseño del estudio es incapaz de demostrar causalidad y que los niveles de radiación reales son insignificantes.
Un estudio vincula cercanía a centrales nucleares y mortalidad por cáncer, pero la comunidad científica es escéptica
@bajoelbillete https://t.co/1GDeVcw0be
— SINC (@agencia_sinc) February 23, 2026
La relación entre la ubicación de las centrales nucleares y la salud pública vuelve al primer plano del debate científico. Un estudio liderado por la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, publicado este lunes en la revista Nature Communications, señala una correlación entre la proximidad a estas instalaciones y un aumento en las tasas de mortalidad por cáncer en Estados Unidos. Sin embargo, el trabajo ha sido recibido con severas críticas por parte de expertos independientes, que cuestionan su metodología y la ausencia de mecanismos biológicos plausibles.
La investigación es la primera del siglo XXI en analizar globalmente todos los condados estadounidenses y sus plantas nucleares operativas. Según los autores, los condados más cercanos a las centrales presentan índices de mortalidad oncológica más elevados, incluso tras ajustar variables socioeconómicas y ambientales. El equipo estima que unos 115 000 fallecimientos durante el periodo 2000-2018 podrían estar asociados a esta cercanía.
A pesar de estas cifras, el propio autor principal, Petros Koutrakis, reconoce que los hallazgos “no son suficientes para establecer una relación de causa y efecto”. Una cautela que la comunidad científica internacional ha elevado a una crítica directa.
Falta de datos sobre radiación real
Expertos externos coinciden, en declaraciones al Science Media Center, en que el estudio comete una omisión fundamental: no mide la exposición real a la radiación. Jim Smith, profesor de Ciencias Ambientales de la Universidad de Portsmouth, es tajante: “Este estudio no aporta ninguna prueba de una relación causal. No hay evidencia de que las dosis de radiación sean significativas para quienes viven cerca de las centrales ni de que cambien con la distancia estudiada”.
Smith recuerda que las emisiones de las plantas en funcionamiento normal son “minúsculas” y mucho menores que la radiación natural de los rayos cósmicos o el suelo. “Es muy probable que la asociación se deba a la incapacidad del estudio para tener en cuenta todos los factores de confusión, como el grado de urbanización”, añade.
En la misma línea, Richard Wakeford, epidemiólogo de la Universidad de Mánchester, califica el artículo de “sorprendente” por su diseño. El experto señala que utilizar condados —áreas geográficas muy extensas— para medir la proximidad es problemático. “Los datos de cualquier comunidad realmente cercana a una central se ven inundados por el resto del condado. Es un estudio ‘ecológico’ con problemas de interpretación bien conocidos”, advierte.
Incoherencias con el conocimiento previo
Para la comunidad científica, los resultados no solo fallan en la medición del riesgo, sino que contradicen lo que se sabe sobre cómo la radiación afecta al cuerpo humano. Amy Berrington de González, catedrática de Epidemiología Clínica del Cáncer en el Instituto de Investigación del Cáncer de Londres, destaca dos inconsistencias clave: en primer lugar, la edad de los afectados. El riesgo por radiación suele ser mayor en personas jóvenes, pero este estudio encuentra la asociación más fuerte en adultos mayores.
Además, el estudio analiza la mortalidad general por cáncer sin desglosar por tipos. “Sabemos que algunos cánceres son más sensibles a la radiación que otros; si esos no aumentaron específicamente, hay pocas pruebas de que la causa sea la radiación”, explica la investigadora.

Radiocable.com y su programa La Cafetera se financian con las aportaciones de lectores y oyentes. Necesitamos tu ayuda para sobrevivir. Si te gusta el periodismo que defiende el programa y sientes que te acompaña, hazte suscriptor-mecenas aquí.






