Iñaki Gabilondo en Noticias Cuatro: «Para la política española, el día ha tenido algo de inaugural, de capítulo nuevo. Se celebraba la primera sesión parlamentaria tras las elecciones, Rajoy presentaba a los agraciados en la pedrea, los premios de consolación de las presidencias de comisiones, lo que algunos llaman pomposamente su gobierno en la sombra…. y, sobre todo, porque se iba Zaplana.

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Un político ambicioso, que fue de menos a más. En sus primeras etapas fue casi una caricatura del trepador, un ??killer?? sin disimulo, que cultivaba intencionadamente la apostura del adorable sinvergüenza, capaz de engañar a su sombra, pactar con el diablo y no perder nunca de vista sus intereses. Es decir, la materia prima ideal para convertirse en lo que se convirtió: un profesional imprescindible, un tiburón de primera categoría. Incluso, una vez sabido por todos que no era de fiar, llegó a ser muy fiable. Sin Aznar se le notaba menos feliz, pero hizo lo que pudo para apoyar a Rajoy y hacer irrespirable la última legislatura. Su mutis tuvo gran clase. Se quitó de en medio con una elegancia que no se le conocía. Y que fue elogiada por todos. Se va al departamento europeo de Telefónica. Algunos dicen que no sabe idiomas, pero nadie duda de que se hará entender. Se va de la política sin que sepamos por qué sobra en el PP; si es por la reforma de las ideas o de las personas. Se lleva una tupida y contradictoria red de amigos, y más secretos que las tumbas de los faraones.»

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