Dice el jesuíta Jon Sobrino (recientemente llamado al orden por el Vaticano) que en la lucha contra la pobreza no hay un problema político, ni siquiera técnicoâ?¦.dice que es un problema Ã?TICO, â??si podemos hacerlo y no lo hacemos, no somos humanosâ?�. Conocido por su coraje vital y moral, Sobrino siempre se ha negado a situarse en la cómoda equidistancia, en la que nos proporciona una vida más fácil. Su larga experiencia en varios conflictos le hace llegar a la siguiente conclusión: â??La esperanza de la reconciliación es posible, los seres humanos pueden perdonarâ?�. Todo un cristiano, dicen algunosâ?¦.todo un revolucionarioâ?¦UN REVOLUCIONARIO DE LA ESPERANZA. El de Jon Sobrino no es un caso único. Esa Iglesia en la que yo creo tiene nombres y apellidos también aquí en España. La asociación civil â??Acoger y compartirâ?� (con sacerdotes detrás) sigue esa filosofía del entendimiento, el inconformismo, de la esperanza llevada al extremo, exportada a infiernos como Níger o Haití y devuelta en forma de DIGNIDAD.

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  1. No he sido nunca creyente, o al menos no creo en la existencia de una divinidad, pero si que creo en la gente que lo da todo, en nombre de quien sea o de lo que sea, con tal de ayudar y pensar en los demás. Para todos ellos tiendo mi mano y mi mas profundo respeto y admiración.

  2. Los miembros de la Teología de la Liberación son dignos de todo respeto. Su modo de sentir y hacer la Iglesia es, sencillamente, auténtica.

    Salu2