A punto de cumplir los 104 años y sin ver cumplido su sueño de que alguien le respondiera a la pregunta de «¿por qué les trataron como animales?», ha fallecido Agustín López Montoro. Era uno de los últimos reos supervivientes de un campo de concentración franquista, pero además sufrió trabajo esclavo, penalidades y humillación. El periodista Carlos Hernández ha escrito sobre su figura y su legado y Emilio Silva, presidente de la ARMH también le ha recordado en el programa La Cafetera de Radiocable.com: «Pagó muy caro defender la República y la democracia».


Agustín López apenas tenía 16 años y vivía en Santa Cruz de Retamar (Toledo) cuando estalló la Guerra Civil. Tuvo que esperar hasta 1938 para poder ser llamado a filar y luchar en defensa de la republica. Y vivió la caída de Madrid y la posterior debacle y derrota. Tras esta, no se atrevió a huir y cumplió la orden de presentarse al campo de concentración más cercano, en su caso el que los franquistas habían habían habilitado en el barrio madrileño de Campamento. “Estábamos allí miles de hombres… muy asustados. El primer día recibimos una lata de sardinas, pero luego nos tuvieron cinco o seis días sin comer. Nos echaban agua en un abrevadero para el ganado… No queríamos beber de ahí. Tuvimos suerte porque llovió y bebíamos de los charcos porque el agua estaba más limpia que la del abrevadero”.

Posteriormente, según detalla Carlos Hernández, Agustín López pasó por otro dos campos de concentración franquistas y tuvo que servir en un batallón de trabajos forzados, donde las condiciones eran tan dura que muchos compañeros fallecieron. Pese a todo lo vivido, nunca mostró rencor. “Me gustaría encontrarme con alguno de nuestros guardianes y preguntarle: ¿Por qué nos tratabais tan mal? ¿Por qué nos tratabais como si fuésemos animales?”. Ese era siempre el único deseo que salía de la boca de Agustín López Montoro cuando se le preguntaba si guardaba rencor o quería vengarse, de alguna manera, de quienes tanto le hicieron sufrir.

Emilio Silva también ha recordado su figura y destaca que escribió su libro de memorias para dejar testimonio de su vida y de lo caro que pagó defender la Republica: «Pasó por varios campos de concentración, por batallones de trabajo esclavo y sufrió muchísimas represalias. Si hubiera sido francés, quizá hubiera recibido una medalla por las penalidades que pasó por defender la democracia».

[Intervención de Emilio Silva, a partir de 1:22:00]

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