Las excavaciones arqueológicas en el poblado obrero, las chabolas y los destacamentos penales del Valle de los Caídos, iniciadas a finales de abril para averiguar cómo vivían los presos, los trabajadores y las familias que participaron en su construcción, llegan a su fin. Queda pendiente el análisis académico de los hallazgos. Pero uno de los arqueólogos que ha participado en el proyecto ha mostrado en Twitter varios de los objetos encontrados…. y las historias que cuentan y revelan sobre la vida de quienes, un día, los poseyeron.

Un equipo de expertos del Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit), dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) está desarrollando un estudio arqueológico en tres fases para onocer mejor las condiciones de vida de los trabajadores, tanto presos como libres, que vivieron en el Valle de los Caídos durante su construcción. El proyecto forma parte de las actuaciones que está llevando a cabo el Ministerio de Memoria Democrática para construir un «nuevo relato patrimonial del Valle de los Caídos.

La primera fase del estudio se ha basado en recopilar documentación de los archivos sobre los presos y obreros que trabajaron en la construcción de la basílica y los espacios que ocuparon. Y a finales de abril, empezó la segunda fase que ha consistido en prospecciones extensivas, prospecciones intensivas y excavaciones de varias estructuras representativas como chabolas, viviendas o barracones de la zona en la que estuvieron viviendo.

Esta segunda fase termina ahora. Pero antes de que se conozca el resultado del análisis de los datos recogidos en el Valle de lo Caídos -que será la tercera fase del estudio-, Alfredo González Ruibal, uno de los arqueólogos que ha participado en las excavaciones ha divulgado desde su cuenta de Twiter, información y fotos de algunos de los objetos encontrados. Y sobre todo ha revelado las historias que pueden extraerse de ellos.

Desde el segundo o tercer uso que se daba a muchos de ellos como neumáticos o latas que terminaban sirviendo de suelas o lámparas hasta los utensilios que servían para cazar conejos en la zona. Las excavaciones también han evidenciado que muchas familias vivían en chabolas de 9 m2 sin luz, agua, calefacción o ventanas en las que todo, incluyendo las camas, era de piedra. O que estaban mal alimentados, lo que  provocaba enfermedades para las que tomaban fármacos cuyos envases han sido encontrados, o complementos vitamínicos, en el caso de los niños para contrarrestar la malnutrición.

linea

Radiocable.com y su programa La Cafetera se financian con las aportaciones de lectores y oyentes. Necesitamos tu ayuda para sobrevivir. Si te gusta el periodismo que defiende el programa y sientes que te acompaña, hazte suscriptor-mecenas aquí.

linea

Print Friendly, PDF & Email