La crisis por el brote de hantavirus en el crucero MV Hondius y la declaración de emergencia de salud pública por la epidemia de Ébola en Congo y Uganda han relanzado el temor a una nueva pandemia global tras la de Covid 19. Los problemas con el hantavirus parecen haberse encauzado con el protocolo establecido, mientras que en el brote del Ébola, se advierte de la peligrosidad, pero se han activado todos los mecanismos de contención y en España, Sanidad ha señalado que el riesgo es «muy bajo». Sin embargo coincidiendo con estos dos casos, Un grupo de expertos en vigilancia global, asociado a la OMS y al Banco Mundial, alerta de que el riesgo de pandemia está superando las inversiones destinadas a prevenirla.

Un informe de la Junta de Vigilancia de la Preparación Mundial advierte que la desconfianza, la fragmentación geopolítica y la falta de inversión están creando un terreno fértil para que el próximo brote sea aún más devastador que el COVID-19, con impactos sanitarios, económicos y políticos más graves y una capacidad de recuperación cada vez menor.

A una década de la crisis más grave de ébola vivida hasta ahora y a seis años del COVID-19, el planeta no está más seguro frente a las pandemias, sino todo lo contrario, según un informe de la Junta de Vigilancia de la Preparación Mundial (GPMB). El informe, titulado «Un mundo al borde del abismo: prioridades para un futuro resiliente frente a las pandemias», advierte que los brotes de enfermedades infecciosas son cada vez más frecuentes y dañinos. La capacidad de recuperación de las sociedades se está erosionando mientras la ayuda al desarrollo cae a niveles no vistos desde 2009 y la fragmentación geopolítica alcanza extremos peligrosos.

«El mundo está al borde de daños aún mayores», sentencia el documento, que analiza una década de emergencias de salud pública de importancia internacional: desde el ébola en África Occidental hasta el COVID-19 y el Mpox (la viruela del mono). Y las conclusiones son demoledoras.

Un mundo que retrocede en lo esencial

En medidas clave como el acceso equitativo a diagnósticos, vacunas y tratamientos, el mundo está retrocediendo. Las vacunas contra el mpox tardaron casi dos años en llegar a los países de bajos ingresos afectados por el brote, un ritmo incluso más lento que los 17 meses que tomó para las vacunas del COVID-19.

El impacto de estas emergencias va mucho más allá de lo sanitario y económico. Tanto el ébola como el COVID-19 dañaron la confianza en los gobiernos, las libertades civiles y las normas democráticas. Las respuestas politizadas, los ataques a las instituciones científicas y la polarización han sobrevivido a las propias crisis, dejando a las sociedades menos resilientes para la próxima emergencia.

Las tres prioridades para evitar el desastre

La Junta, que concluirá su mandato en 2026, identifica tres prioridades concretas para los líderes políticos:: Establecer un mecanismo de monitoreo independiente y permanente para rastrear el riesgo de pandemias; Avanzar hacia el acceso equitativo a vacunas, pruebas y tratamientos mediante la conclusión del Acuerdo sobre Pandemias y asegurar una financiación sólida tanto para la preparación como para las actividades de respuesta al «día cero».

El brote de Ébola y el riego para España

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el pasado 17 de mayo el actual brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda constituye una “Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional”, ante el aumento de casos, la propagación transfronteriza y las importantes incertidumbres sobre la magnitud de la epidemia.

La decisión, anunciada por el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, se tomó tras informes de infecciones confirmadas y sospechosas vinculadas a la cepa Bundibugyo del virus. Aunque la situación se  calificó de grave, se destacó que no cumplía inicialmente con los criterios para ser considerada una emergencia pandémica según el Reglamento Sanitario Internacional de la OMS. En cualquier caso desde la OMS, han recalcado la preocupación por la magnitud y rapidez del brote.

En este contexto las autoridades sanitarias están siguiendo con atención la situación. Sin embargo en España, la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad actualizó el informe sobre el brote este 19 de mayo, calificando de muy bajo el riesgo de transmisión, aunque desaconsejando viajar a las zonas afectadas. Y según detallan en Sinc, ha recordado que el sistema sanitario español cuenta con capacidad diagnóstica y de respuesta ante posibles casos importados.

 

 

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