La intervención de Consuelo García del Cid en el Congreso y el anuncio del Gobierno de la entrega a medio centenar de víctimas que pasaron por el Patronato de Protección a la Mujer de declaraciones de reparación para reconocer oficialmente la represión que vivieron cuando eran adolescentes en estos centros del franquismo han sacado a la luz este oscuro capítulo de la Historia reciente de España. Emilio Silva, presidente de la ARMH, denuncia en el programa La Cafetera de Radiocable.com que el Patronato estuvo activo hasta 1985 y que por el pasaron miles de mujeres simplemente por tener comportamientos políticos o morales contrarios al régimen con el objetivo de ser «reeducadas». Pero apunta que hasta hace cinco años, cuando las investigaciones de García del Cid y otras supervivientes, no se empezó a conocer los detalles del maltrato que sufrieron en estos centros que Silva define como «pequeños campos de concentración» donde se practicó «tortura».

Consuelo García del Cid ha publicado varios libros sobre lo vivido en el Patronato de Protección a la Mujer e intervino en la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados donde dejó estas palabras y denuncias de lo que se vivió en estos centros, que se han vuelto virales. Pero además el Gobierno español ha anunciado también en este mes de marzo de 2026 que 53 mujeres que fueron encerradas y víctimas de este Patronato franquista recibirían declaraciones oficiales de reparación y reconocimiento de la represión que vivieron cuando eran adolescentes. Esta noticia ha sido destacada por el diario británico The Guardian. Curiosamente, pese a ser una historia desconocida para buena parte de la sociedad español hasta hace muy poco, la existencia del Patronato de Protección a la Mujer y los horrores que allí se vivieron ya habían sido señalados en otros medios internacionales como la BBC.

Emilio Silva explica que el Patronato de Protección de la Mujer fue el lugar en el que internaron a Conselo García del Cid y otras muchas mujeres generalmente por intervención de sus propias familias para reeducarlas: «Eran reformatorios femeninos a donde llevaban a mujeres que querían salir de noche a divertirse como sus hermanos o se estaban acercando a la política o estaban teniendo comportamientos políticos o morales que iban contra el régimen. Y estos lugares eran como pequeños campos de concentración para reeducarlas a la moral de de la Iglesia Católica y de la dictadura. Como una especie de cárcel moral donde eran sometidas a trabajos forzados, mano de obra gratuita en lavanderías, talleres de costura…»

Los centros estaban gestionados generalmente por monjas y congregaciones religiosas como las adoratrices, las oblatas o las terciarias capuchinas y según detalla el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica: «Se ingresaba a mujeres entre 16 y 25 años sin haber cometido ningún delito, a menudo por denunciadas por familiares, policías, autoridades civiles. Eran mujeres libres que trataban de hacer una vida según el criterio que les apetecía pero sin molestar, ni invadir la vida de nadie. Y con esa violencia y con el espíritu ese de `la letra con sangre entra´ eran maltratadas todas estas mujeres que se habían desviado en algún momento del camino que les dictaba el nacional catolicismo y el franquismo».

Silva enfatiza que el Patronato no solo estuvo vigente durante la dictadura, sino que estuvo abierto hasta el año 1985, poco antes de que España se incorporará a la UE. «Algunas quedaron muy marcadas por la represión que sufrieron allí pero la vergüenza y el silencio pues hizo que este patronato pasara desapercibido como tantas otras cosas de la represión franquista. Fue precisamente con la investigación de varias víctimas como Conuelo García del Cid que empezó a escribir sobre el tema y a localizar a otras mujeres que habían estado por allí, cuando se comienza a conocer la brutalidad que se ejerció contra ellas. «Cada vez aparecen más afectadas que han callado pero ahora están exigiendo no solo una reparación real, persiguiendo a quienes la reprimieron judicialmente, sino dar a conocer que se las ha tratado hasta entrada y recuperaba la democracia».

Los libros de Consuelo García del Cid como «Las Desterradas hijas de Eva» han sacado a la luz las historias vividas en el Patronato de Protección a la Mujer que ahora también van a ser contadas en una película. Pero hasta el año 1985, hasta hace 40 años estuvieron vigente estos centros por los que «pasaron montones de mujeres sin que esto existiera en nuestra vida pública que en los últimos 5 años ha emergido con potencia el conocimiento de estas instituciones que eran centros de tortura», recalca el presidente de la ARMH.

[Intervención completa de Emilio Silva)]

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