Un registro de 1.000 años en corales muestra una reciente intensificación de El Niño
Los datos obtenidos en arrecifes de Galápagos indican que la variabilidad del fenómeno meteorológico ha aumentado un 36,5 % respecto al milenio preindustrial, con el incremento más acusado en las últimas cuatro décadas. Los resultados del estudio, que pone a los corales como archivo climático y que detallan en Sinc, apuntan a que el calentamiento global está amplificando uno de los principales motores de los fenómenos extremos.
Un registro de 1 000 años en corales muestra una intensificación reciente de El Niño
Los resultados apuntan a que el calentamiento global está amplificando uno de los principales motores de los fenómenos climáticos extremos
Por @evaou22 https://t.co/jsotnCVYcZ
— SINC (@agencia_sinc) August 27, 2026
El Niño es uno de los principales patrones de variabilidad climática del planeta y tiene una gran influencia en las condiciones meteorológicas de un año a otro. Sus episodios pueden desencadenar sequías, inundaciones, incendios forestales o alteraciones en los ecosistemas marinos a miles de kilómetros de distancia. Ahora, un estudio basado en registros de corales de las Galápagos apunta a que este fenómeno se está intensificando a medida que aumenta la temperatura global.
La variabilidad del ENSO (Oscilación del Sur de El Niño) en el Pacífico oriental es actualmente un 36,5 % mayor que durante el milenio preindustrial, según un estudio publicado en la revista Science. Los autores señalan que el incremento ha sido especialmente acusado en las últimas cuatro décadas y que los resultados son compatibles con un efecto del cambio climático.
“El sistema de El Niño se está volviendo más variable a medida que el clima se calienta. Su intensidad actual no es habitual si se compara con la registrada durante los últimos 1 000 años”, dice a SINC Julia Cole, de la Universidad de Michigan (EE UU) y autor principal de la investigación.
Su equipo observó que la variabilidad aumentaba drásticamente en paralelo con el calentamiento global. “Esto resulta muy indicativo, pero, por supuesto, no constituye una prueba definitiva. Utilizamos modelos climáticos globales de última generación como referencia. Trabajamos con 13 de estos modelos que simularon los últimos 1 000 años, teniendo en cuenta todas las causas naturales del cambio climático que conocemos (por ejemplo, las erupciones volcánicas y la variabilidad solar)”, asegura Cole.
Los autores analizaron únicamente el período preindustrial para centrarse en las causas naturales de los cambios de El Niño. “Descubrimos que, en los modelos, casi nunca se producían cambios entre períodos tan grandes como el cambio observado en los corales entre la época moderna y la preindustrial. Desde el punto de vista estadístico, estos resultados fueron significativos con un nivel de confianza superior al 95 %”, añade la investigadora.
Los investigadores utilizaron la desviación estándar de períodos de 20 años tanto en los modelos como en los corales y compararon cada uno de esos intervalos con la desviación estándar media de la simulación. “En los modelos, casi nunca encontramos cambios tan grandes entre períodos como el que observamos entre los corales modernos y los del período preindustrial”, enfatiza.
Corales como archivo climático
En las últimas décadas se han registrado varios eventos especialmente intensos de El Niño, mientras el calentamiento se ha extendido por buena parte del Pacífico tropical. Para los científicos, disponer de registros paleoclimáticos más largos y de alta resolución del Pacífico tropical es fundamental para establecer una línea de referencia fiable que permita ajustar mejor los modelos y mejorar las proyecciones de futuros fenómenos extremos del ENSO.
“Nuestros corales son una máquina del tiempo hacia el pasado, pero no hacia el futuro. Lo que podemos afirmar es que existe una tendencia hacia episodios más intensos, y el fuerte evento actual sugiere que lo observado en los corales no es una casualidad”, ejemplifica Cole. Mediante las mediciones geoquímicas de alta resolución realizadas en corales modernos y fosilizados de las Galápagos obtuvieron los registros con resolución estacional del Pacífico ecuatorial oriental.
Dado que las Galápagos se encuentran en el centro de la región del ENSO del Pacífico oriental, la composición química de sus corales proporciona un registro especialmente sensible de los cambios de temperatura oceánica relacionados con El Niño. “Nuestros datos sugieren que este aumento se debe al calentamiento. Sin embargo, el mecanismo que relaciona ambos fenómenos sigue siendo objeto de estudio por parte de investigadores especializados en modelos climáticos y dinámica atmosférica y oceánica”, apunta Cole.
Los resultados muestran que la variabilidad del ENSO ha aumentado considerablemente al mismo tiempo que el calentamiento global, y que el incremento más pronunciado se ha producido durante los últimos 40 años.

Radiocable.com y su programa La Cafetera se financian con las aportaciones de lectores y oyentes. Necesitamos tu ayuda para sobrevivir. Si te gusta el periodismo que defiende el programa y sientes que te acompaña, hazte suscriptor-mecenas aquí.






