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Fernando Berlín, el autor de este blog, es director de radiocable.com y participa en diversos medios de comunicación españoles.¿Quien soy?english edition.

El periódico británico The Guardian publica un texto firmado por Miguel Anxo Murado que lleva ese titular y en el que se dice que â??nadie niega que España tenga un grave problema con su economía, pero es con el desempleo, no con la deuda, así que dejen de intimidarnos. El presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero ha reaccionado con lentitud ante la crisis, pero la oposición no le ha ayudadoâ?.

â??No es nada personal  -explica- y, de hecho, España es muy partidaria de que su ayude a Atenas, pero España, definitivamente, no es Grecia. Ni siquiera Standard & Poorâ??s optó por anunciar su ligera rebaja de la calificación de la deuda española el mismo día que la severa bajada de la griega. El resultado: una pérdida del 3% en la Bolsa de Madrid, que fue golpeada por la palabra que más suena a griego: pánico. España se siente intimidada en ocasiones. El apilar a Portugal, Irlanda, Gracia y España en el acrónimo de mal gusto Pigs, como un graffiti garabateado en una puerta, sólo es un añadido a ese tipo de intimidación escolar. Además, no es verdadâ?.

â??España sí tiene un serio problema con la economía y nadie lo niega, pero no es un problema de deuda, sino de paro, que el viernes superó el listón del 20%. Es cierto que el presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero se enfrentó con lentitud a la crisis (y ha recibido críticas por ello, incluso desde filas amigas), pero no es menos cierto que está ante una oposición conservadora menos interesada en ayudar al Gobierno que en su derrota (bien, así es la política). La todopoderosa patronal, la CEOE, por su parte, ve en la situación actual una oportunidad de avanzar su propia agenda con la reforma del empleo. No está claro qué tipo de reforma desea. Aun así, resulta poco tranquilizador el hecho de que la CEOE esté ahora encabezada por un empresario en bancarrota que debe muchos meses de salario a sus empleados. No es, pues, extraño que los sindicatos sean escépticosâ?.

Aun así, â??se están haciendo los deberesâ??: acaba de anunciarse un nuevo plan de austeridad y el Gobierno prevé segur adelante con la reforma laboral con o sin los sindicatos y la CEOE. Queda por ver si será suficiente. No obstante, en lo que atañe a la deuda nacional, hasta S&P reconoce que no hay el mínimo riesgo de quiebra y que, de ser preciso, España podría fácilmente pedir el dinero que precisa para cubre el déficit de este añoâ?.

â??¿Cuál es, entonces el problema? El problema es que S&P piensa que España puede cambiar su modelo fiscal e incrementar la productividad si espera llegar al objetivo de déficit del 3% establecido para 2013. Bien, pero es precisamente ese tirón de orejas lo que complicará a España â??aprobar el examenâ??. En 2009 sucedió exactamente lo mismo, cuando otra rebaja de S&P de nuestra deuda causó más que evitó otra ralentización. Lo que nos lleva al argumento que estos días se hacen muchos españoles: el excesivo poder de las agencias de calificación.»

Más allá del asunto concreto de Grecia y de la rebaja en la calificación, Murado apunta sutilmente a algo que, en mi opinión, se está tolerando con demasiada ligereza: la responsabilidad del PP y sus satélites en la solución de esta crisis. Porque los pesimistas, los agoreros y los cenizos, son gasolina para la crisis. La gente no consume porque tiene miedo y tiene miedo porque los mensajes que se lanzan en todos los medios de comunicación conservadores invitan al pánico. Pregunten a cualquier analista financiero y verán como lo reconoce.
Ya lo vivimos durante el proceso de paz con ETA. Es la peor clase de patriotismo, la del «cuanto peor mejor».

Y cuanto antes lo denunciemos, mejor.

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