Lo de Strauss Kahn es el despiporre. Tal desmadre que, no puedo explicar porqué, me ha hecho ver el problema tal cual es. Me explico.

Hace unos días salía la noticia de que Kahn era un político socialista de poco fiar porque tenía un Porsche (un Panamera según me fijé. Para los no iniciados es un Porsche pero familiar, casi progre).

Ahora, parte de la noticia de la acusación de violación, es que se alojaba en una habitación de un Sofitel que costaba 3000 la noche (que hemos sabido pagaba él, no el FMI). Vamos, un progre pero con muchísima pasta, además de un criminal.

Sobre la posición de Strauss Kahn respecto del euro, podemos decir que era también más bien progre (todo lo que da el contexto, quiero decir).

Todo esto puede llevarnos, ideológicamente, a pensar que esto es una confabulación de Sarko y Merkel… Es, lamentablemente, más probable que Khan sea un monstruo y que a la derecha francesa, y a los mercados financieros, se les haya aparecido la virgen. Francamente, los ciudadanos, contribuyentes, no levantamos cabeza.

A la mayoría de las personas occidentales le encantaría tener un Panamera como coche familiar, o viajar de vez en cuando alojándose en una súper suite. En cambio, sobre la posición de este hombre respecto del euro la mayoría no tendrá idea. Poco va a importar si Kahn es declarado inocente, su alternativa política a Sarko y a la Política de Merkel, en términos bushisticos, no prevalecerá.

Si nadie lo remedia, y Kahn no lo hará, la mayoría asociará una cosa a la otra sin más fundamento que el de una iluminación ideológica y nos reafirmará sin tan siquiera saberlo en el objetivo, obstaculizar cualquier regulación en el mercado, sin por ello importarnos el precio: hacernos definitivamente esclavos del mercado.

Moraleja, y esta es la gracia: mira mi mano izquierda, para que no veas a la derecha. Es el truco de negocio más viejo del mundo.