En diciembre de 2016 había en España 24.546 sucursales bancarias. En diciembre de 2015, el número era de 26.584. Esto supone una reducción de 2.280 en un sólo ejercicio, a un ritmo de seis diarias. Una de las características tradicionales de la banca española siempre ha sido tener un gran número de oficinas. Pero desde el estallido de la crisis en 2008, se ha impuesto la idea de que esto es un lastre para los beneficios de las entidades y se está llevando a cabo un importante ajuste. De hecho en estos ocho años, según el boletín de CCOO, los bancos españoles han cerrado 17.019 sucursales.

Para poner las cosas en perspectiva, en España, antes de la quiebra de Lehman Brothers -momento considerado por muchos como el pistoletazo de salida para la crisis- había en España 46.118 sucursales bancarias, el mayor número de la historia. Desde entonces, se han ido cerrando oficinas de forma continuada hasta llegar a las 24.546 con las que se cerró 2016. Esto supone una reducción del 37%, siendo el año 2013, el que mayor número de “bajas” registró con 4.153 sucursales menos.

Según denuncia CCOO, el año 2016 ha marcado además un importante repunte en el ajuste de oficinas, ya que en 2015 se cerraron “sólo” 912. El cierre de sucursales ha ido, asimismo, parejo a la destrucción de empleos y desde 2008 se habrían perdido 81.575 puestos de trabajo, al pasar de de los 270.855 trabajadores del sector en aquel año a los 189.280 de 2016.