La corresponsal de Les Echos y L´Express califica en radiocable.com de “desconcertante” el rechazo de la justicia belga a la extradición de los consellers catalanes y valora el impacto de esta decisión y de todo el caso en la imagen de la Justicia española en general y del Juez Llarena en particular.

Respecto del magistrado del Supremo señala que le parece preocupante que haya dado pie a que se pudiera rechazar su euroorden y señala que ahora le parece que su actitud de negar el defecto de forma y no cambiar nada le parece “demasiado rígida”. Pero en cuanto a si esta actitud afecta a la imagen de la Justicia española en el exterior, Cécile Thibaud afirma que para ella ésta “normalmente funciona”, pero ahora habría que preguntarse qué está fallando, porque se están mandando, no solo con el tema catalán sino también con sentencias como la de La Manada o aplicaciones desproporcionadas de la Ley Mordaza, “distintos mensajes poco agradables”.

Cécile Thibaud asegura: “La reacción de la Justicia belga es desconcertante, cuanto menos. Pero lo que se veía desde hace meses es que los jueces belgas estaban intentando no entrar en el debate. No quieren hablar del tema catalán. Vemos que es complicado para Bélgica que tiene problemas de nacionalismo y separatismo muy duros y no quiere meterse en esto. Estaba buscando una manera de no meterse, ni tomar cartas en el asunto. No es una novedad.”

Pero apunta: “Lo que es curioso es que la Justicia española y el Juez Llarena haya dado pie a que se pudiera rechazar su petición. Que haya abogados capaces de buscar la fórmula para evitar la justicia y salvar a sus clientes, sabemos que existen y en este caso ha sido así.” Asegura que no puede valorar si ha habido o no defecto de forma en la euroorden, pero advierte: “si lo hay, es desconcertante. Porque el juez claramente lo sabía desde hace meses y no ha hecho nada.”

La corresponsal añade: “Ahora, a ver si pasa lo mismo en Alemania. Sabemos que los abogados de Puigdemont están trabajando en el mismo sentido. Y que Llarena no cambie nada y diga que son los otros los que se equivocan, es demasiado rígido. Para tener la razón, no solamente hay que estar seguro de tener razón, hay que convencer a los demás. Y el trabajo de un juez, es convencer. Es muy desconcertante y me parece muy preocupante, porque podemos ir a una situación muy complicada.”

Sobre si todo este caso está desprestigiando la imagen de la Justicia española en el exterior, Cécile Thibaud sostiene: “No sé si es comparable. Creo que no hay que pensar siempre que España es un país peor que otros. Yo creo que no y que la Justicia española normalmente funciona. Pero nos podemos preguntar qué está fallando ahora. Me parece que la justicia está mandando distintos mensajes y algunos son muy curiosos y poco agradables, como el del juicio a La Manada o la manera de aplicar la Ley Mordaza que está limitando mucho la libertad de expresión y parecen desproporcionadas. Pero es un tema que pasa en toda Europa.”

Pero la periodista añade: “Lo que sí me parece es que la lección principal del caso catalán no es para la Justicia. Es para la actitud adoptada por el gobierno español durante años. Considerar que no había que hacer política, ni entrar en debate sobre lo que estaba pasando en Cataluña y no buscar una solución, ni reformar nada para hacer un país más agradable para todos, vemos que es un error. Pensar que la Justicia era la única manera de contestar al desafío catalán, se ha visto que es un error. No es el papel de la Justicia hacer esto. Y en Europa, la actitud inmovilista de Rajoy no se entiende y las justicias europeas tienen problemas para resolver la cuestión.”

Cécile Thibaud es corresponsal de L´Express, La Tribune de Geneve y Les Echos y escribe asimismo para Sud-Ouest y Challenges. Lleva en España desde el año 2001. Anteriormente trabajó para Le Nouvel Economiste y Telerama. Ha sido además hasta 2015, vicepresidenta del Círculo de Corresponsales Extranjeros en España. Algunos de sus artículos han analizado la Justicia española -desde señalar la “deriva” de tras el caso Garzón a destacar a los “pequeños jueces” que han hecho temblar a los poderosos-, el relanzamiento de la economía, el “negocio” de los abogados con los litigios bancarios o la crisis del periodismo en España.

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