El semanario financiero británico tras contar con la presencia de Rajoy en su foro advierte que aunque parte de la situación económica de España ha mejorado, hay problemas que se están volviendo crónicos. Y señala especialmente la contracción del crédito a las pymes. Considera que si no se resuelve “tendrá consecuencias graves”.


(Foto: Flickr/Gonmi)

The Economist asegura: “Las preocupaciones de solvencia que han atormentado al gobierno y a los bancos puede que estén bajo control, pero las perspectivas de crecimiento de España no son color de rosa. Los problemas de España que en su día fueron agudos, ahora son crónicos: desempleo pertinaz, una gran cantidad de pequeñas y medianas empresas con baja productividad y, sobre todo, una contracción del crédito.”

Añaden: “En todo el continente los bancos están sometidos a presión para que se reduzcan, que se ajusten a los nuevos requisitos de capital y liquidez; que cumplan con los requisitos para la ayuda estatal; que salgan de las empresas marginales que no son suficientemente rentables; que gestionen bien el capital frente al riesgo de nuevos choques. Pero la situación española se ve agravada por la debilidad especial de su sistema bancario y la preponderancia en la economía de empresas más pequeñas, cuya capacidad de acceso a formas alternativas de financiación es limitada.”

El texto advierte: “En la conferencia se han hecho muchas alusiones a programas del gobierno en ciernes, que intentarán desbloquear la financiación para las empresas más pequeñas ofreciendo a los bancos incentivos para que presten. Si no son efectivas, las consecuencias económicas de una crisis extendida podrían ser graves. Las empresas de propiedad española recortaron las inversiones un 19% más que las empresas propiedad de extranjeros, y redujeron el empleo un 6% más. Esto es suficiente para enfriar una economía, por no hablar del estado de ánimo.”

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The Economist es un semanario británico que se publica desde 1843 y considerado un referente en el  análisis de las relaciones internacionales y la economía. Su opinión influye en la imagen exterior de los países, en los inversores internacionales y marca la agenda de otros medios de comunicación. Pertenece  en un 50% al grupo Pearson -que también edita el Financial Times- mientras que el resto está en manos de accionistas independientes -incluyendo a miembros del staff- y la familia Rothschild. Su linea editorial es neoliberal tanto a nivel económico -a favor del libre mercado, la globalización y la libre inmigración- como en temas sociales -han apoyado el matrimonio gay, la legalización de las drogas o el control de armas-. Y politicamente han respaldado tanto a candidatos conservadores como de izquierdas. Sus artículos no van firmados. Su circulación en 2012 ha sido de 1.574.803 ejemplares